En la tarde del 23 de febrero, Petronor detuvo todas las unidades de su refinería en Muskiz tras registrarse una falta de suministro eléctrico industrial a las 17:15 horas. La interrupción obligó a paralizar la actividad de forma inmediata siguiendo los protocolos establecidos para este tipo de incidencias.
Según informó la compañía, la planta quedó asegurada desde el primer momento y los sistemas de emergencia entraron en funcionamiento de manera automática.
De forma inmediata, la seguridad industrial de la instalación respondió conforme a los procedimientos previstos. Como consecuencia de la parada, se produjo la salida de humo negro a través de las tres antorchas visibles desde el exterior del complejo.
Desde la empresa se insiste en que este fenómeno visual forma parte del funcionamiento habitual de los mecanismos de protección en escenarios de parada no programada.
Las antorchas son dispositivos diseñados para liberar presión y quemar los gases generados durante incidencias operativas. Su función es evitar la emisión directa de compuestos a la atmósfera mediante su combustión controlada.
Aunque en determinados momentos pueden generar llamas más intensas o humaredas oscuras, su activación indica que el sistema está operando correctamente. Estas instalaciones están monitorizadas de forma permanente y se someten a inspecciones periódicas donde se controlan caudales, temperatura y características de la llama.
Una vez estabilizada la incidencia eléctrica, Petronor comunicó a las autoridades el inicio de la puesta en marcha paulatina y secuencial de la refinería de Muskiz durante la madrugada.
Durante este proceso se aplican estrictamente los procedimientos de seguridad industrial establecidos para garantizar un arranque progresivo de las unidades. No obstante, la compañía advierte de que pueden producirse episodios puntuales de aumento de llama en las antorchas mientras se completa la reactivación.
Asimismo, la empresa ha detallado que organizará las tareas de arranque para reducir al máximo la afección sonora en el entorno. Paralelamente, se mantiene el seguimiento continuo de las emisiones con el objetivo de controlar y minimizar cualquier impacto a la atmósfera.
Este tipo de actuación forma parte de los protocolos asociados al suministro eléctrico industrial y a la operativa habitual en grandes complejos de refino.

Chevron inició conversaciones exclusivas con Irak para negociar el desarrollo del campo petrolero West Qurna 2, uno de los más grandes del mundo. El acuerdo le otorga derechos exclusivos por un año para avanzar en la negociación, tras la salida de la rusa Lukoil luego de las sanciones impuestas por Estados Unidos. El yacimiento fue nacionalizado y transferido temporalmente a Basra Oil Company antes de su posible reasignación.
West Qurna 2 representa cerca del 0,5 % del suministro global y casi el 10 % de la producción iraquí, el gobierno iraquí deberá aprobar el nuevo contrato y aún se requieren avales regulatorios, incluida la revisión de autoridades estadounidenses. Chevron ha señalado que las condiciones económicas serán determinantes para cerrar el acuerdo.
Los precios spot del GNL en Asia siguen bajando pese a la demanda regional y a importaciones récord en Europa. El valor para entrega en abril cayó a 10,60 dólares por mmBtu y se mantiene muy por debajo de los picos del invierno pasado. La menor presión de compra en China, el mayor importador mundial, explica parte del ajuste ya que el país ha reducido sus adquisiciones en el mercado spot y prioriza contratos a largo plazo.
Mientras Asia se mantiene estable con unas 21 millones de toneladas en febrero, China bajó a 3,38 millones, su nivel más bajo en años. En contraste, Europa apunta a un récord cercano a 14,2 millones de toneladas en el mismo mes, impulsada por inventarios de gas en 32 % de su capacidad. Estados Unidos cubre cerca del 57 % de esas compras y proyecta exportaciones por más de 11 millones de toneladas en marzo, un salto interanual de 26 %.
El petróleo se mantiene cerca de su nivel más alto en seis meses mientras Estados Unidos e Irán se preparan para una nueva ronda de conversaciones nucleares este jueves. El Brent cotiza alrededor de 71,85 dólares por barril y el WTI en 66,63 dólares, tras haber subido más de 5 % la semana pasada. El mercado reacciona ante el riesgo de un posible choque militar en Medio Oriente y ante señales mixtas desde Washington en materia comercial.
La incertidumbre aumentó luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara un programa arancelario previo, lo que llevó al presidente Donald Trump a anunciar un alza temporal de aranceles de 10 % a 15 %. Al mismo tiempo, Irán ha mostrado disposición a negociar límites a su programa nuclear a cambio de alivio en sanciones. Sin embargo, analistas señalan que los fundamentos físicos del mercado no muestran escasez inmediata de crudo, lo que sugiere que el repunte responde más a tensión política que a falta de oferta.
Saudi Aramco vendió varios cargamentos de condensado ultraligero provenientes del megayacimiento de gas Jafurah a grandes compañías de Estados Unidos y a una refinería india. Chevron adquirió dos envíos con carga prevista entre este mes y marzo, mientras que ExxonMobil e Indian Oil también aseguraron volúmenes. Las ventas se cerraron con primas de entre 2 y 3 dólares por barril frente a las referencias de Dubái.
Jafurah es considerado el mayor desarrollo de gas de esquisto fuera de Estados Unidos y forma parte del plan saudí para elevar su producción de gas y ampliar su oferta de crudos ligeros. El proyecto podría alcanzar 2.000 millones de pies cúbicos diarios hacia 2030 y exportar hasta seis cargamentos mensuales de 500.000 barriles desde Yanbu. El condensado tiene alta calidad, con gravedad API cercana a 50 grados y bajo contenido de azufre, lo que lo hace atractivo para petroquímica y refinación.