El reciente desarrollo de un programa de maestría en Ciencias de la Ingeniería Mecánica en el Centro Regional de Azuero marca un cambio significativo en el panorama educativo de Panamá. Liderado por la doctora Nacarí Marín Calvo, profesora a tiempo completo de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), este programa se implementa por primera vez fuera de la ciudad capital, con el objetivo de formar profesionales de alto nivel en una región tradicionalmente caracterizada por una economía agrícola.
Con el apoyo de SENACYT (Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación), la maestría ofrece becas completas, estipendios mensuales y recursos para equipamiento de laboratorios. Este respaldo permite a los estudiantes dedicarse a tiempo completo a su formación, una condición fundamental para el desarrollo de investigaciones aplicadas a problemáticas locales.
Uno de los aspectos más llamativos del programa es la variedad de temas que los estudiantes abordan en sus tesis, desde el diseño de secadores solares con materiales de cambio de fase hasta la aplicación de inteligencia artificial en exoesqueletos, los proyectos a parte de innovadores, también están diseñados para responder a necesidades concretas de Panamá.
Los alumnos también investigan soluciones robóticas y desarrollan herramientas de automatización con enfoque local. La idea, según explica la doctora Marín, es que los jóvenes apliquen sus conocimientos en contextos reales y, eventualmente, puedan continuar sus estudios de doctorado en el extranjero para luego regresar y contribuir al desarrollo de sus comunidades.
La participación en eventos como AMPP LATINCORR permite a los estudiantes conocer de primera mano los desafíos actuales de la industria. Este tipo de encuentros abre espacios de diálogo con profesionales experimentados, fortalece el aprendizaje práctico y contribuye a la creación de redes de contacto.
Durante la entrevista realizada en este evento, la doctora Marín destacó la importancia de exponer a los estudiantes a escenarios reales, en los que puedan entender los problemas de la ingeniería aplicada, especialmente en campos como la corrosión, la eficiencia energética y el desarrollo de tecnologías emergentes.

Aunque la participación femenina en el programa aún es limitada, la presencia de figuras como la doctora Marín representa un avance hacia una mayor inclusión. Actualmente, una de las seis personas inscritas en el programa es mujer, pero la tendencia apunta a una mayor apertura.
El programa también representa una oportunidad económica para muchos estudiantes, la beca permite estudiar y, en cierto modo, trabajar al mismo tiempo. Además, la UTP puede acceder a fondos para modernizar sus instalaciones y fomentar experiencias internacionales a través de pasantías, lo que amplía la visión profesional de los participantes.
Uno de los principales desafíos del programa es mantenerse alineado con las tendencias globales de la ingeniería mecánica. La automatización, la robótica y la inteligencia artificial son áreas que ya están siendo abordadas en las tesis de los estudiantes, pero requieren una actualización constante de contenidos, metodologías y recursos.
Actualmente el programa cuenta con seis estudiantes, pero la siguiente cohorte, prevista para marzo, podría incluir hasta diez. Este crecimiento paulatino garantiza una atención personalizada, al tiempo que refuerza el impacto local del proyecto.
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Fuente: Inspenet.