Estados Unidos ha relajado algunas restricciones y alienta a empresas energéticas a considerar operaciones en Venezuela tras años de sanciones. La administración estadounidense asegura que, bajo un nuevo enfoque de seguridad petrolera, el crudo venezolano puede volver a fluir hacia las refinerías internacionales tras un periodo de caída en la producción de crudo venezolano debido a sanciones, malas gestiones e infraestructura deteriorada.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, afirmó que Washington no brindará seguridad en el terreno a las petroleras que regresen al país sudamericano, incluso aunque se les invite a invertir. Las empresas deberán gestionar por sí mismas el riesgo físico y político asociado a sus operaciones.
La ausencia de garantías se presenta como un obstáculo para las inversiones petroleras en Venezuela, ejecutivos del sector han expresado que la falta de contratos ejecutables, claridad legal y protección frente a riesgos limita la disposición de capital de largo plazo. El ambiente de riesgo político derivado de expropiaciones previas y cambios abruptos de reglas ha generado cautela entre los posibles inversionistas.
A corto plazo, el regreso del crudo venezolano no se ha dado principalmente mediante nuevas inversiones productivas sino por el comercio de cargamentos vendidos con descuentos significativos para refinadoras estadounidenses especializadas en crudos pesados. Esto ha permitido cierto flujo de barriles venezolanos hacia el mercado global mientras la inversión directa permanece restringida.
La decisión de EE.UU. de no ofrecer seguridad en el terreno complica la recuperación de la industria petrolera venezolana y podría posponer una recuperación sostenida de la producción de crudo venezolano. Aunque existen incentivos para que compañías consideren proyectos en el país, el entorno de incertidumbre política y jurídica seguirá siendo un factor clave para las decisiones de inversión que definirán el ritmo y alcance de futuras expansiones.

China se prepara para introducir contratos de futuros de gas natural licuado (GNL) denominados en yuanes en la Bolsa de Futuros de Shanghái a partir del próximo mes, según fuentes cercanas al proceso. Esta medida busca ofrecer a los compradores locales una alternativa para protegerse ante la volatilidad de precios sin depender de índices internacionales como el Henry Hub o el marcador Japón-Corea (JKM). El contrato también apunta a atraer a operadores internacionales, aunque estos deberán establecer una entidad comercial en China para participar.
El anuncio llega en un momento estratégico, justo cuando se proyecta que las importaciones de GNL del país aumenten un 12 % en 2026, hasta alcanzar 76,5 millones de toneladas métricas. Esto coincide con un esperado repunte de la oferta global tras varios años de restricciones derivadas de la guerra en Ucrania, al mismo tiempo, el plan refuerza el impulso de Pekín por internacionalizar el yuan y ganar peso en los mercados de materias primas, en medio de crecientes tensiones económicas con Occidente.
Indian Oil Corporation, la mayor refinería estatal de India, ha comprado 7 millones de barriles de crudo provenientes de Angola, Brasil y Emiratos Árabes Unidos para marzo, como parte de una estrategia para reducir su dependencia del petróleo ruso. La compañía adquirió cargamentos a empresas como Shell, Mercuria, Exxon y Petrobras, incluyendo crudos como Murban, Upper Zakum, Hungo, Clove y Buzios, bajo contratos que ofrecen flexibilidad de negociación.
Este giro responde a la caída en las importaciones rusas, que en diciembre alcanzaron su nivel más bajo en dos años. Las refinerías indias están ajustando sus compras para evitar riesgos derivados de las sanciones occidentales más estrictas impuestas sobre Rusia desde octubre. A la vez, el gobierno busca fortalecer sus vínculos comerciales con Estados Unidos, lo que podría verse facilitado por una mayor alineación energética con países aliados.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el crecimiento de la demanda mundial de gas natural se acelerará en 2026, tras un 2025 marcado por precios elevados y menor consumo en Asia. La importancia del repunte será la fuerte expansión de la oferta de gas natural licuado (GNL), especialmente desde América del Norte, que incrementó su producción en la segunda mitad de 2025 y continuará en ascenso este año, se espera que el suministro global de GNL crezca más del 7 %, el ritmo más alto desde 2019.
Este nuevo volumen de GNL ha comenzado a conectar mejor los mercados de Asia, Europa y Norteamérica, reduciendo diferencias de precios y fortaleciendo la liquidez global. La AIE también destacó que solo en 2025 se aprobaron más de 90 mil millones de metros cúbicos en nuevos proyectos de licuefacción, con Estados Unidos liderando las inversiones. Se proyecta que la demanda global de gas crezca cerca del 2 % este año, impulsada principalmente por China y otros países emergentes de Asia.
La industria energética de Houston se está movilizando ante la posibilidad de regresar a Venezuela, tras señales de apertura desde Caracas y el empuje del gobierno de Donald Trump por captar hasta 100 mil millones de dólares en inversiones para reactivar el sector petrolero del país sudamericano. Empresas grandes y pequeñas, desde Halliburton hasta promotores independientes, están explorando proyectos que van desde la reactivación de pozos hasta la modernización de terminales, en un clima de entusiasmo comparable al de una fiebre del oro.
Aunque las sanciones estadounidenses siguen vigentes y no existe un marco legal claro en Venezuela para operar con seguridad, los contactos entre ejecutivos y autoridades se han intensificado. Algunos empresarios ya buscan inversionistas privados para entrar temprano al país, mientras se debate en la Asamblea Nacional una reforma que permitiría a compañías operar directamente los campos petroleros sin necesidad de asociaciones mixtas con PDVSA. La conferencia de enero en la Casa Blanca con empresarios del sector marcó un punto de inflexión para muchos en Houston, Denver y Nueva York.