La aceleración del desarrollo en inteligencia artificial ha comenzado a dejar huella en sectores que hasta hace poco parecían ajenos a su influencia directa, entre ellos, el energético. La creciente infraestructura de centros de datos y el procesamiento masivo requerido por la IA están generando una presión inédita sobre la demanda energética mundial.
Este fenómeno, antes considerado marginal en términos de consumo, se está transformando rápidamente en uno de los principales motores de la demanda, especialmente en regiones tecnológicamente avanzadas como Japón y Corea del Sur, donde los centros de datos ya condicionan las políticas energéticas nacionales.
Saad al-Kaabi, director ejecutivo de Qatar Energy, advirtió que un exceso anticipado de gas natural licuado podría transformarse en escasez para 2030. Esta advertencia rompe con la narrativa dominante de los últimos años, que preveía una sobreoferta global como resultado de los grandes proyectos en curso entre 2026 y 2029.
Entre estos desarrollos destacan el proyecto North Field Expansion de Qatar y el Golden Pass LNG en Estados Unidos, los cuales añadirán grandes volúmenes al mercado. Sin embargo, Kaabi sostiene que los modelos de previsión no habían incorporado adecuadamente la aceleración de la demanda ligada a la inteligencia artificial y los centros de datos.
Ambas iniciativas representan parte esencial del crecimiento de la capacidad exportadora de GNL. North Field Expansion ampliará significativamente la oferta de Qatar, el mayor exportador mundial del combustible. En paralelo, Golden Pass LNG, una alianza entre QatarEnergy y ExxonMobil en la costa del Golfo estadounidense, se posiciona como pieza estratégica para abastecer tanto a Europa como a Asia.
Pese a ello, el ritmo de aumento de la demanda podría superar la velocidad con la que estos proyectos logren materializar volúmenes sostenidos.
China e India son protagonistas del nuevo mapa energético, el plan indio de elevar la participación del gas en su matriz energética del 7% actual al 15% para 2030 marca una transformación estructural. A esto se suma el crecimiento demográfico en países del sudeste asiático, donde antiguos exportadores netos se están convirtiendo en importadores.
Vietnam, Bangladesh, Sri Lanka y Filipinas figuran como nuevas fuentes de demanda, mientras que China e India también están incrementando el uso de GNL en el transporte por carretera y en el sector marítimo.
Además de las grandes economías, los países de la ASEAN enfrentan desafíos de abastecimiento que están redefiniendo sus posiciones en el comercio energético global. Estos mercados emergentes están recurriendo al GNL como una opción viable para acompañar sus procesos de industrialización sin depender de carbón o petróleo.
Desde la invasión rusa a Ucrania, Europa ha reconfigurado su cadena de suministro energético. El corte de los flujos de gas ruso forzó a buscar nuevas fuentes, con el GNL como solución inmediata. La combinación de esta necesidad estructural con la expansión de centros de datos en países europeos ha intensificado la competencia global por este recurso.
Ejecutivos de las principales empresas energéticas coincidieron en que la demanda de GNL crecerá con fuerza. Shell estima un salto desde los actuales 415 millones de toneladas métricas hasta entre 650 y 700 millones en 2040. ConocoPhillips va más allá y prevé 600 millones de toneladas en 2030 y 800 millones para 2050.
ExxonMobil, por su parte, enfatiza que el desarrollo de proyectos energéticos tiene horizontes de inversión largos, y que las previsiones deben contemplar escenarios de alta demanda sostenida por tecnologías emergentes.
Aunque algunos analistas consideran que el ingreso de nuevos volúmenes podría moderar los precios en el corto plazo, otros alertan sobre posibles cuellos de botella logísticos, retrasos en infraestructura y picos de demanda no previstos. Este equilibrio delicado entre oferta y consumo energético exigirá un monitoreo constante de los factores tecnológicos, geopolíticos y financieros que afectan el mercado del GNL.
El gas natural licuado, antes visto como un combustible de transición, podría tener un rol más prolongado y estratégico. La creciente intersección entre tecnología e infraestructura energética redefine su papel en la matriz global. Con actores tan diversos como empresas tecnológicas, gobiernos asiáticos y consorcios energéticos convergiendo sobre el GNL, el mapa energético para 2030 luce cada vez más condicionado por variables fuera de lo convencional.

La energética italiana Eni anticipa que el mercado global de gas natural licuado (GNL) se mantendrá justo entre la oferta y la demanda en 2026, debido a inventarios bajos en Europa, escasez de nuevos suministros y una leve recuperación del consumo en Asia. Así lo afirmó Cristian Signoretto, jefe global de GNL de Eni, durante la conferencia LNG2026 en Doha.
La compañía advirtió que cualquier evento climático extremo, como una ola de frío en invierno o calor en verano, podría tensionar aún más el sistema energético. En paralelo, Eni avanza con su plan de alcanzar 20 millones de toneladas anuales de suministro contratado para 2030, aunque aún le faltan 7 mtpa por asegurar. Su estrategia incluye producción propia en Congo, Mozambique, Indonesia y Chipre, y acuerdos con terceros.
Amprius Technologies anunció una alianza estratégica con Nanotech Energy para producir en Estados Unidos sus baterías de litio con ánodo de silicio, tecnología clave para sectores como defensa y aeroespacial. Esta colaboración garantiza una cadena de suministro nacional confiable y acelera la expansión de la capacidad productiva de Amprius, que ahora supera los 2 GWh a nivel global.
El acuerdo cumple con requisitos regulatorios de seguridad nacional y permite escalar la producción de la celda SA128, con especificaciones de 6,8 Ah y 320 Wh/kg. La fabricación se centrará en el formato cilíndrico 21700 y responde directamente a la creciente demanda de clientes estratégicos como L3Harris Technologies, proveedor clave del sector defensa en EE. UU.
La Unión Europea comienza a mover fichas para asegurar el acceso a minerales clave, y ha elegido a Italia, Francia y Alemania para liderar su nuevo plan de almacenamiento estratégico. En este reparto, Francia se encargará de la financiación, Alemania de conseguir los suministros y a Italia le tocará el almacenamiento físico. El proyecto forma parte de la iniciativa RESourceEU, pensada para reducir la fuerte dependencia que el bloque mantiene con China en el abastecimiento de materiales críticos como galio, germanio y tierras raras.
La urgencia es real: Europa no tiene capacidad suficiente para refinar estos materiales, y los plazos para diversificar fuentes son largos. Tras los controles de exportación que China impuso desde 2023, la Unión busca proteger industrias sensibles como la defensa, la energía y la tecnología verde. Hasta ahora, diez países ya se han sumado a un programa piloto para definir cuánto almacenar, dónde y a qué costo. Sin embargo, desde algunos sectores advierten que el proceso avanza lento y con exceso de burocracia.
La noruega DNO, principal petrolera en el Kurdistán iraquí, está considerando unirse al acuerdo que permite reanudar las exportaciones de crudo kurdo hacia Turquía, tras mantenerse al margen del pacto firmado en 2023 por Irak, el gobierno regional kurdo y ocho compañías. La empresa ha estado vendiendo su producción en el mercado local, donde los precios rondan los 30 dólares por barril, muy por debajo de los valores internacionales.
El presidente de DNO, Bijan Mossavar-Rahmani, dijo que la empresa podría adherirse al acuerdo tripartito cuando lo considere conveniente o bien negociar directamente con SOMO, la comercializadora estatal iraquí. Mientras tanto, DNO ya reactivó las perforaciones en sus campos Tawke y Peshkabir, con el objetivo de subir la producción a 100.000 barriles diarios. Cualquier acuerdo de exportación dependerá en parte del nuevo gobierno iraquí, aún en formación tras las elecciones.