El lanzamiento del Pacto Industrial Limpio por parte de la Comisión Europea registra un momento decisivo en la ruta hacia la descarbonización industrial. La nueva iniciativa reconoce la electrificación del calentamiento de procesos como una estrategia viable, escalable y esencial para reducir emisiones en sectores de alta temperatura como el acero, el aluminio y los petroquímicos.
El alcance y la determinación del Pacto Industrial Limpio
Con una nueva convocatoria prevista para diciembre de 2025, el programa Horizonte Europa destinará cerca de 600 millones de euros a apoyar tecnologías limpias. Esta financiación está diseñada para acelerar la implementación de soluciones listas para el mercado que puedan generar beneficios operativos tangibles desde el inicio.
La organización Kanthal, con más de 90 años de experiencia en soluciones de calefacción eléctrica para aplicaciones industriales exigentes, se encuentra especialmente bien posicionada para capitalizar esta transición. Además, su cartera de servicios incluye elementos y sistemas eléctricos que operan en procesos como recocido, galvanizado, fusiones y tratamientos térmicos en industrias. Como señala Dilip Chandrasekaran, director de Desarrollo Comercial de Kanthal, la electrificación representa una mejora estructural del rendimiento industrial al ofrecer mayor eficiencia, menos mantenimiento, cero emisiones directas y mejor control de procesos.
La transición desde sistemas de gas hacia tecnologías eléctricas aporta ventajas claras. La eliminación de la combustión reduce las emisiones directas y, si se integra con energía renovable, disminuye la huella de carbono indirecta. Dicha tecnología permite alcanzar una eficiencia térmica cercana al 100%, lo que reduce las pérdidas energéticas. Además, el control preciso de la temperatura mejora la estabilidad operativa, al tiempo que se reducen las averías y se eleva la seguridad en entornos industriales.
Por otra parte, los múltiples procesos industriales están maduros para electrificarse. En el sector del acero, toman relevancia las aplicaciones como el recocido, el galvanizado y el hogar de rodillos. En la industria del aluminio, se observa un uso creciente en procesos de fusión y en tratamientos térmicos en el sector automotriz. Incluso áreas anteriormente consideradas demasiado exigentes, como el calentamiento de gases en etapas tempranas de producción de acero o la calcinación de cemento, están demostrando su viabilidad técnica bajo condiciones eléctricas.
Durante el taller INCITE celebrado en Sevilla, se mencionó la urgencia de actualizar las normas europeas para integrar la calefacción eléctrica como estándar industrial. Algunas voces como la de Nicolai Schaaf, gerente de sostenibilidad de Kanthal, advirtieron que sin ese reconocimiento normativo, muchas soluciones probadas podrían quedar fuera del marco político. Los debates en el taller reflejaron un cambio de mentalidad en el sector: la pregunta ya no es si la calefacción eléctrica funciona, sino cuándo y cómo integrarla de forma masiva.