La tormenta invernal Fern de gran intensidad paralizó parte de la infraestructura energética estadounidense durante el último fin de semana, provocando pérdidas temporales de hasta 2 millones de barriles por día (bpd) en la producción de crudo, lo que representa alrededor del 15% del total nacional.
Analistas como Energy Aspects confirmaron que el sábado se alcanzó el pico de interrupciones. Aunque se espera una recuperación gradual, el impacto ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de la industria ante eventos climáticos extremos.
Impacto en la producción de petróleo crudo
La Cuenca Pérmica, una de las regiones más importantes para la producción de petróleo en EE. UU., sufrió la mayor parte de la afectación. Las estimaciones indican una pérdida de hasta 1,5 millones de bpd, producto del congelamiento de equipos, escotillas bloqueadas y fallos mecánicos por las bajas temperaturas.
Empresas como Chevron reportaron escotillas congeladas en sus instalaciones de Midland, Texas. Por su parte, ConocoPhillips redujo su producción en al menos 175.000 bpd, según fuentes cercanas a la operación.
Impacto en el gas natural
La tormenta invernal Fern también golpeó con fuerza la producción de gas natural, estimándose que las pérdidas alcanzaron los 20 mil millones de pies cúbicos por día (bcfd). Los efectos se sintieron de inmediato en los mercados; los futuros del gas subieron cerca de un 30% en un solo día, alcanzando los 6,80 dólares por millón de BTU, su nivel más alto desde diciembre de 2022.
En Dakota del Norte, el tercer mayor productor de petróleo del país, la producción cayó entre 80.000 y 110.000 bpd, mientras que el gas en boca de pozo también sufrió reducciones considerables.
Refinerías paralizadas por el frío extremo
Varias refinerías en la costa del Golfo y en el medio oeste se vieron forzadas a suspender operaciones. ExxonMobil cerró unidades en su complejo petroquímico de Baytown, Texas y Cenovus Energy reportó fallos mecánicos en su planta de Lima, Ohio, con capacidad para 172.000 bpd, cuyo reinicio podría retrasarse hasta el final de la semana.
También se reportaron interrupciones en instalaciones de empresas como Occidental Petroleum y Targa Resources, con al menos una docena de fallos en estaciones compresoras y plantas de procesamiento de gas natural.
El sistema eléctrico bajo presión
Más de 810.000 clientes permanecieron sin electricidad el lunes, como consecuencia directa del evento climático. Estados del sudeste y de la costa del Golfo fueron los más afectados, incluyendo Texas.
La red eléctrica PJM Interconnection, la más grande del país, reportó cortes de generación equivalentes al 16% de su capacidad comprometida, lo que representó unos 22,4 GW fuera de servicio. Pese a esta presión, la demanda fue satisfecha, aunque los precios al contado de electricidad escalaron hasta los 200 dólares por MWh en promedio.
En zonas como Nueva Inglaterra, los precios diarios subieron un 82%, mientras que en PJM West (Pensilvania y Maryland) los incrementos superaron el 360%, alcanzando los niveles más altos desde enero de 2014.
Recuperación en marcha, pero con advertencias para el futuro
Según las previsiones, la producción total podría restablecerse por completo para el 30 de enero, si las condiciones climáticas lo permiten. Aun así, este nuevo episodio deja clara la necesidad de fortalecer los protocolos de prevención y respuesta en toda la cadena energética.
Mientras tanto, el mercado observa de cerca las operaciones en la Cuenca Pérmica, el desempeño de las refinerías y la evolución de la red eléctrica en las regiones más afectadas por la tormenta invernal.
Fuente: Reuters
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