Shell avanza con proyecto de gas en Venezuela tras licencias de EE. UU.

La compañía espera producir gas en tres años y exportarlo vía Atlantic LNG en Trinidad.
Estación de servicio Shell

Shell acelera su proyecto gasífero Dragón en Venezuela luego de que el gobierno de Estados Unidos emitiera licencias generales que flexibilizan las restricciones sobre exploración energética en el país sudamericano.

Con esta decisión, la multinacional energética ve despejado el camino para retomar un desarrollo estratégico que había enfrentado años de paralización debido a cambios en la política exterior estadounidense. Según confirmó un portavoz de la compañía a Reuters, las licencias permiten avanzar de forma concreta en el yacimiento Dragón, ubicado en aguas venezolanas y con reservas estimadas de 4,5 billones de pies cúbicos de gas.

Conexión estratégica con Trinidad y Tobago

El plan de Shell contempla exportar el gas producido desde Venezuela hacia la vecina planta Atlantic LNG en Trinidad y Tobago, instalación clave en el Caribe con capacidad para licuar hasta 12 millones de toneladas métricas anuales. Sin embargo, en 2025 esa planta solo procesó 9 millones debido a limitaciones en el suministro, lo que hace urgente reactivar fuentes externas como el campo Dragón.

Shell posee el 45% de participación en Atlantic LNG, el mismo porcentaje que detenta BP, mientras que la estatal trinitense NGC completa el accionariado con un 10%.

Producción en el horizonte

Aunque Shell no ha fijado públicamente una fecha exacta para la decisión final de inversión, su director ejecutivo Wael Sawan declaró recientemente que esperan iniciar la producción dentro de tres años. El avance no solo aliviaría la escasez de gas en Trinidad y Tobago, sino que también representaría una nueva etapa de cooperación energética regional, con Venezuela suministrando recursos clave a través de infraestructura binacional.

Sanciones que condicionan la energía

La evolución del proyecto Dragón ha estado directamente atada a la postura de Estados Unidos frente a Venezuela. La reciente emisión de licencias generales de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) habilita a empresas como Shell a operar sin necesidad de permisos específicos, siempre que cumplan ciertos parámetros establecidos por el Tesoro.

Este cambio de enfoque facilita que proyectos de gas natural que antes estaban estancados puedan retomarse, lo que también podría beneficiar a otras firmas internacionales con intereses en Venezuela.

Un nuevo escenario energético en el Caribe

La combinación de reservas venezolanas, capacidad industrial trinitense y el respaldo de compañías globales como Shell y BP podría redefinir el mapa energético del Caribe. La consolidación del proyecto Dragón no solo permitiría cubrir déficits actuales, sino también fortalecer la posición regional en el mercado global del gas natural licuado (GNL).

Fuente: Reuters

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