Santos dio un paso relevante en su estrategia de crecimiento en Alaska al confirmar el resultado positivo del pozo de evaluación Quokka-1 en la Unidad Quokka, ubicada en la vertiente norte del estado. La compañía, operadora con una participación del 51%, informó que el pozo permitió delimitar con mayor precisión el yacimiento Nanushuk y reforzó la viabilidad de un nuevo desarrollo petrolero junto a su socio Repsol, titular del 49% restante.
Además, la campaña confirmó un intervalo neto de petróleo de aproximadamente 43 metros dentro de la formación Nanushuk, con una porosidad promedio del 19%. Tras una estimulación por fracturación hidráulica en una sola etapa, el pozo alcanzó un caudal de 2.190 barriles de petróleo por día. Ese desempeño respalda la lectura de Santos sobre la calidad del reservorio y sobre el potencial comercial del activo en una zona donde la compañía ya concentra buena parte de su crecimiento futuro.
Quokka-1 impulsa el potencial en Alaska
Quokka-1 fue perforado a unos 10 kilómetros del pozo descubridor Mitquq-1, ejecutado en 2020. Según la empresa, existe correlación entre las arenas de ambos pozos y los análisis de fluidos confirman la presencia de crudo ligero de alta calidad. Ese punto es especialmente relevante porque mejora la expectativa de rendimiento del pozo y abre la puerta a una valorización más favorable del barril frente a otros crudos del entorno.
Así mismo, los nuevos datos geológicos respaldan un esquema de desarrollo con dos plataformas de perforación y una capacidad de producción comparable con la fase 1 de Pikka. Santos ya inició la planificación del proyecto y el proceso para obtener los permisos necesarios, mientras continúa la evaluación del potencial productivo y del volumen final de recursos.
En su cierre fiscal de 2025, la compañía reportó recursos contingentes 2C de 177 millones de barriles equivalentes de petróleo para la Unidad Quokka. La actualización prevista para el ejercicio fiscal 2026 será clave para definir la dimensión del activo dentro del portafolio de Alaska y su peso en la expansión de la empresa en Norteamérica.
Pikka se acerca al primer petróleo
En paralelo, Santos confirmó que Pikka fase 1 ya se encuentra mecánicamente completado y avanza en su etapa de puesta en marcha. La introducción exitosa de gas combustible en la planta marcó un avance operativo importante y dejó al proyecto a las puertas de su primera producción de petróleo, prevista para las próximas semanas.
Además, al cierre del primer trimestre de 2026 se habían perforado 24 pozos de desarrollo y se había ejecutado la fracturación hidráulica de 20 de ellos. La compañía indicó que esos pozos entregaron resultados alineados con las previsiones previas a la perforación, mientras avanzan las conexiones necesarias para iniciar el ramp-up de producción.
La meta de Santos es alcanzar una capacidad máxima de 80.000 barriles por día a mediados de 2026. Después del primer petróleo, el proyecto deberá completar el llenado de oleoductos, la acumulación de inventario y la salida de los primeros cargamentos al mercado, por lo que los ingresos iniciales por ventas se esperan alrededor de dos meses después del arranque productivo.
Barossa avanza en su reactivación
Fuera de Alaska, la compañía también actualizó el estado del Proyecto de Gas de Barossa. Durante el primer trimestre vendió tres cargamentos, aunque la producción permaneció limitada por actividades de puesta en marcha. Santos indicó que ya reemplazó los sellos de gas seco en los compresores del FPSO y que trabaja en la limpieza de intercambiadores de calor para eliminar obstrucciones antes de reanudar la producción.
Con este panorama, Santos encara las próximas semanas con tres frentes de alto impacto: el avance de Quokka como posible nuevo desarrollo petrolero en Alaska, el arranque de Pikka fase 1 y la normalización operativa de Barossa. La combinación de estos proyectos refuerza su posición en petróleo y gas y marca una etapa decisiva para transformar inversión en producción y flujo de caja.
Fuente: Santos
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