Repsol ha confirmado que Venezuela mantiene una deuda de 5.400 millones de dólares con la compañía española, según se detalla en su informe anual 2025. La cifra, incluye cuentas por cobrar relacionadas con suministros de petróleo y gas, intereses acumulados y aportes de capital en proyectos compartidos con la estatal venezolana PDVSA.
Detalles de la deuda
La mayor parte de la deuda está vinculada a la empresa conjunta Petroquiriquire, en la que Repsol posee el 40% de participación. La deuda también cubre atrasos financieros acumulados por suministros y la financiación adelantada para operaciones conjuntas.
A su vez, Repsol participa en otros proyectos importantes en el país, incluyendo un 50% en Cardón IV, junto a la italiana Eni, una concesión dedicada a la producción y comercialización de gas. Además, mantiene un 60% en Quiriquire Gas y un 11% en Petrocarabobo S.A.
Nuevas licencias de EE.UU. abren la puerta a reactivar operaciones
Paralelamente, Repsol notificó en un comunicado que la administración estadounidense emitió nuevas licencias el viernes pasado, permitiendo reanudar operaciones de petróleo y gas en Venezuela. Esto podría facilitar no solo la recuperación progresiva de la deuda, sino también un posible incremento en la producción energética del país sudamericano.
Aunque la empresa proyecta alcanzar entre 560.000 y 570.000 barriles diarios de petróleo equivalente para finales de este año, esa estimación aún no contempla el potencial aumento derivado de sus activos en Venezuela.
Repsol y Eni presionan para recuperar 6.000 millones USD
Según el Financial Times, tanto Repsol como Eni están buscando recuperar cerca de 6.000 millones de dólares en conjunto. Ambas compañías forman parte del reducido grupo de petroleras extranjeras con presencia activa en Venezuela y enfrentan limitaciones derivadas de años de sanciones, impagos y crisis política.
En el corto plazo, la reactivación de licencias abre una ventana de oportunidad para Repsol. Sin embargo, la situación financiera con PDVSA sigue siendo delicada, y el cobro efectivo de la deuda dependerá en gran medida del entorno geopolítico y las decisiones regulatorias de Estados Unidos.
Fuente: OilPrice