El reciente informe de Westwood Global Energy Group proyecta la ejecución de unos 65 pozos estratégicos de alto impacto para este 2026, una cifra que mantiene la inercia del periodo anterior, pero que subraya una realidad innegable: las operadoras han adoptado una disciplina de capital estricta.
El alto impacto de los pozos estratégicos en este 2026
Desde África y Sudamérica se perfilan como los epicentros de la actividad exploratoria global. En el continente africano, el foco se mantiene sobre la Cuenca Orange en Namibia, donde Chevron reactivará la cuenca de Walvis tras casi una década de silencio.
Por otro lado, la Cuenca Tano-Marfileña recibirá inversiones de Murphy, mientras que Eni y Shell explorarán áreas críticas en Libia y Egipto. Dichas acciones demuestran que el interés por las cuencas fronterizas sigue vigente para quienes buscan activos de larga duración.
También Surinam emerge con un protagonismo renovado, superando en actividad exploratoria inmediata a su vecina Guyana. Desde Petronas, que dirigirá esta ofensiva con al menos dos perforaciones estratégicas, mientras que en Brasil, Petrobras mantendrá su mirada fija en el Margen Ecuatorial y la Cuenca de Potiguar. Así mismo, la Cuenca Santos sigue siendo un punto de referencia vital, especialmente con el proyecto Tupinamba de BP, situado en las proximidades del descubrimiento masivo de Bumerangue.
Respecto a la región de Asia-Pacífico, el esperado pozo Mailu-1 en Papúa Nueva Guinea finalmente verá la luz tras múltiples retrasos. Este proyecto, junto a las incursiones de Petronas en Malasia e Indonesia, representa un retorno necesario a los sondeos de frontera en aguas profundas tras años de inactividad regional. Europa no se queda atrás, centrando su atención en el Mar Negro occidental, donde OMV Petrom buscará validar el potencial de gas en los prospectos Krum y Anaconda, vitales para la seguridad energética del continente.
Finalmente, Norteamérica presenta un ritmo más moderado, pero no por ello menos relevante. BP retornará a las formaciones del Paleógeno en el Golfo de México con el proyecto Conifer-1, una maniobra que complementa los esfuerzos de Shell y TotalEnergies en la zona. Aunque la desaceleración es palpable, la calidad de los prospectos seleccionados sugiere que la industria prefiere la precisión técnica sobre el volumen masivo de operaciones.
Fuente y foto: Westwood Global Energy Group