El regreso del petróleo venezolano al mercado global está en marcha, aunque bajo una política de no intervención directa por parte del gobierno estadounidense. Así lo confirmaron funcionarios de alto nivel al reunirse con representantes del sector energético, quienes fueron informados de que cualquier decisión de inversión en Venezuela deberá considerar de forma independiente los riesgos operativos y legales involucrados.
Las compañías de petróleo y gas ya están acostumbradas a operar en entornos difíciles y deben manejar ese riesgo por su cuenta.
Señaló el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, durante una entrevista televisiva.
Con estas declaraciones, Washington deja claro que su política hacia Venezuela se centra en facilitar el comercio, sin compromisos directos de protección o respaldo institucional para las empresas en terreno.
Petróleo venezolano retorna al mercado global
Durante los últimos años, la industria energética internacional ha enfrentado una serie de desafíos al operar en Venezuela: desde nacionalizaciones y reescritura de contratos hasta demoras en pagos y falta de garantías legales. Todo ello ha mermado el apetito por inversiones de ciclo largo, pese a la necesidad creciente de fuentes alternativas de crudo.
En el escenario actual, el flujo de barriles venezolanos no se está reactivando mediante proyectos de exploración o nuevas operaciones, sino a través de acuerdos comerciales con descuentos notables. Intermediarias como Vitol han facilitado la venta de crudo pesado a refinerías del Golfo de EE.UU., incluyendo firmas como Valero y Phillips 66, quienes aprovechan diferenciales de hasta 9 dólares por barril respecto al Brent.
Inversiones petroleras enfrentan trabas legales en Venezuela
Este tipo de petróleo resulta especialmente rentable para las plantas estadounidenses diseñadas para procesar crudo ácido. Antes de las sanciones impuestas en 2019, estas instalaciones dependían en gran medida del crudo venezolano.
Desde el Instituto Americano del Petróleo (API), su director Mike Sommers ha reiterado que la industria sigue demandando condiciones claras para invertir. Mientras eso no se garantice, la participación de capital extranjero continuará siendo limitada, a pesar del nuevo enfoque político desde Washington.
La reapertura parcial representa una oportunidad económica significativa tanto para Caracas como para las refinerías estadounidenses, al facilitar el comercio y la integración del petróleo venezolano en cadenas energéticas internacionales. Si bien continúan los retos estructurales, recientes iniciativas para modernizar el marco legal e incentivar la participación privada generan expectativas de que el país pueda atraer más capitales y consolidar su papel como proveedor clave de crudo en el mediano plazo.
Fuente: Bloomberg Television
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