Las grandes decisiones energéticas se concentran en 2026, un año que registrará el rumbo del sector del petróleo y gas a nivel corporativo. La firma Wood Mackenzie adelanta cinco líneas estratégicas que dominarán la agenda de las compañías.
Las recompras pierden terreno frente a la disciplina financiera
Con una caída proyectada en los precios del crudo y un ambiente macroeconómico restrictivo, las petroleras reevalúan sus prioridades. Las recompras de acciones, que fueron protagonistas en los últimos años, sufrirán recortes para liberar capital que se redirigirá hacia proyectos upstream y mejoras estructurales. Dicha transición busca reforzar la eficiencia operativa y preparar a las compañías para un escenario volátil.
El foco en el petróleo y gas estadounidense como motor principal
El gas natural en Estados Unidos emerge como una pieza estratégica en la nueva dinámica de fusiones y adquisiciones. Algunas empresas independientes e internacionales ven en este segmento una oportunidad para expandir su huella, diversificar ingresos y capturar sinergias. El mercado podría asistir a movimientos anticíclicos que redefinirán la competencia en el corto plazo.
La renovación de carteras y tensiones energéticas
Mientras ExxonMobil y BP se proyectan con flexibilidad más allá de 2030, otras majors enfrentan presiones para acelerar la renovación de sus activos de exploración y producción. Las estrategias difieren según el perfil de cada compañía, pero todas convergen en la necesidad de adaptarse rápidamente a nuevas condiciones de mercado.
Las NOCs ante el crecimiento interno y la proyección global
Las compañías petroleras nacionales (NOCs) encaran una encrucijada: sostener el desarrollo local mientras buscan ampliar su presencia internacional. En 2026 deberán optimizar recursos, redefinir prioridades y enfrentar decisiones complejas que pondrán a prueba su autonomía estratégica.
La inteligencia artificial gana tracción como herramienta crítica
La digitalización del sector sigue avanzando y la inteligencia artificial comienza a desempeñar un rol tangible. Desde la predicción de fallas hasta la optimización de procesos, la adopción de soluciones basadas en IA podría ser un diferenciador en eficiencia y rentabilidad a largo plazo.
Fuente: Wood Mackenzie
Foto: The Way It Works