Las atmósferas explosivas no son una excepción en las operaciones marítimas. En buques, FPSO y plataformas offshore, la posibilidad de que vapores inflamables entren en contacto con el aire es real y frecuente. Para enfrentar esta amenaza, la industria aplica un enfoque sistemático conocido como clasificación de áreas peligrosas.
El enfoque normativo y la seguridad en las operaciones marítimas
La base técnica de esta clasificación se encuentra en estándares como IEC 60092-502 e IEC 60079-10-1, junto con los códigos de la OMI y los requerimientos de sociedades como ABS y Bureau Veritas. Estos marcos reguladores segmentan las áreas según la probabilidad de presencia de una atmósfera explosiva, estableciendo criterios que determinan qué equipos pueden utilizarse y cómo deben instalarse.
La distribución física de los espacios en una embarcación está directamente condicionada por esta clasificación. El diseño de sistemas eléctricos, la colocación de tomas de ventilación, el tendido de cables y la ubicación de equipos deben ajustarse con precisión a los límites establecidos.
Así mismo, el control de la ventilación en espacios técnicos cerca de zonas clasificadas es fundamental. También recurre a presión positiva, monitoreo de caudal y sistemas automáticos de alarma para garantizar que los vapores no migren hacia zonas no diseñadas para contenerlos.
Las fuentes de ignición en ambientes marítimos son múltiples y potencialmente letales. Una conexión eléctrica defectuosa, una carcasa sobrecalentada o un equipo de comunicación no certificado pueden bastar para causar un incidente. Para mitigarlo, se emplean protecciones tipo Ex, conexión a tierra de todos los componentes metálicos, monitoreo térmico y estrictos permisos de trabajo en caliente. El uso de herramientas certificadas y el entrenamiento del personal son elementos integrados en este enfoque de prevención.
Los requisitos normativos imponen controles periódicos para garantizar que la instalación siga cumpliendo con los estándares de seguridad. La resistencia de aislamiento, el estado de los sellos, la temperatura de superficies expuestas y la funcionalidad de los sistemas de detección de gases son verificados mediante protocolos documentados en los Sistemas de Gestión de Seguridad. Cualquier cambio físico requiere revaluación, actualización de planos y auditoría técnica para evitar desviaciones entre el diseño aprobado y la ejecución real.
Para las empresas, el comprender y aplicar correctamente la clasificación de áreas peligrosas no es solo una actividad técnica, es una necesidad crítica en un ambiente donde la seguridad depende de cada detalle. Desde el primer trazo en un plano hasta la inspección rutinaria de una sala de bombas, esta clasificación guía decisiones que salvan vidas y protegen activos frente al riesgo de atmósferas explosivas en alta mar.
Fuente: The Maritime Executive
Foto: Armadex