La industria minera sueca ha sido una piedra angular de su desarrollo económico desde la época vikinga. Hoy, en pleno auge de la transición energética global, el país escandinavo vuelve a ocupar un papel estratégico con su liderazgo en minerales esenciales y tecnologías mineras avanzadas.
El legado de la industria minera sueca
Desde el siglo IX, Suecia ha explotado sus recursos geológicos con un enfoque cada vez más sofisticado. En la Edad Media, minas como la de Falun marcaron la economía europea con su cobre. Más tarde, el hierro sueco, de alta pureza y baja impureza, cimentó la industrialización del país y su influencia geopolítica.
Durante el siglo XX, la minería se modernizó. Las regiones del norte, como Kiruna y Gällivare, se consolidaron como centros neurálgicos del sector. Hoy, ese legado sigue vivo en la forma de operaciones automatizadas, procesos bajos en carbono y un compromiso nacional con la sostenibilidad.
Suecia lidera la producción de mineral de hierro en la Unión Europea, con cerca del 90 % del total. La estatal LKAB y la multinacional Boliden son las principales operadoras del país. LKAB, con sedes en Kiruna y Malmberget, abastece más del 80 % del hierro que se consume en Europa y desarrolla tecnologías para transformar residuos mineros en tierras raras.
Por su parte, Boliden gestiona minas como Aitik y Garpenberg, extrayendo cobre, zinc, plomo y oro. Su fundición Rönnskär se ha posicionado como referente en reciclaje electrónico y reducción de emisiones, con apoyo de fondos europeos.
Ambas compañías sostienen un clúster industrial que incluye a firmas de ingeniería como Sandvik, Atlas Copco, ABB y Epiroc, que exportan soluciones de automatización y electrificación minera a nivel global.
El sector minero representa alrededor del 3 % del PIB sueco y genera hasta 125.000 empleos directos e indirectos. Su impacto va más allá de los ingresos: impulsa el desarrollo regional, refuerza la seguridad de suministro europeo y permite avanzar en la descarbonización industrial.
En 2023, Suecia produjo más de 84 millones de toneladas de mineral. Pese a una leve baja respecto al año anterior, las cifras consolidan su posición como epicentro minero europeo. La infraestructura ferroviaria (como la línea Malmbanan) y los puertos de Narvik y Luleå son clave para la logística internacional.
El crecimiento del sector enfrenta retos estructurales. Los procesos de autorización minera en Suecia son extensos, lo que ralentiza el avance de nuevos proyectos, a pesar de iniciativas europeas como la Ley de Materias Primas Críticas.
Además, varios yacimientos se ubican en tierras tradicionales del pueblo sami. Casos como el de Kallak evidencian conflictos entre desarrollo industrial y derechos indígenas, un dilema que pone en entredicho el concepto de minería verde cuando no se respetan las comunidades locales.
La demanda europea de tierras raras y otros minerales se multiplicará por cinco hacia 2050. Suecia tiene el potencial de cubrir el 18 % de las necesidades europeas de óxidos de tierras raras gracias al proyecto Per Geijer.
El compromiso del país con una minería libre de combustibles fósiles para 2035 es una apuesta firme. LKAB, por ejemplo, estima que necesitará hasta 70 TWh de energía para descarbonizar sus operaciones. Esto implica inversiones masivas en infraestructura eléctrica, logística y servicios municipales.
Suecia está en la vanguardia global en tecnologías mineras. Desde sistemas de operación remota con Wi-Fi en galerías subteráneas hasta vehículos autónomos con LiDAR, el sector incorpora soluciones digitales que aumentan la seguridad y reducen costos.
El ecosistema industrial local permite exportar estas soluciones al mundo. Equipos desarrollados en Suecia operan hoy en minas de América, Asia y África, reforzando el rol del país como proveedor de tecnología minera de última generación.
El futuro de la minería sueca dependerá de cómo gestione sus tensiones internas: derechos indígenas, regulación ambiental y necesidades energéticas. Si logra equilibrar estos factores con su potencial industrial, Suecia podrá consolidarse como un modelo de minería responsable, tecnológica y soberana en Europa.
Fuente y foto: Identec Solutions