La inversión petrolera en Noruega alcanzo en 2025 su nivel más alto en términos nominales, con un total de 273 000 millones de coronas noruegas, incluyendo el transporte por oleoductos. Este monto representa un aumento del 8,7 % respecto a 2024, y consolida tres años consecutivos de fuerte crecimiento en el sector energético offshore.
Este impulso inversor ha sido posible gracias al paquete de incentivos fiscales aprobado por el Parlamento noruego en 2020, que ofreció condiciones tributarias favorables para todos los proyectos presentados antes de diciembre de 2022. Como resultado, numerosos desarrollos fueron aprobados justo antes del cierre del plazo, generando un efecto acumulativo que ahora se refleja en las cifras.
En 2026 y 2027 se prevé una desaceleración
Las proyecciones para 2026 estiman inversiones por 255 000 millones de coronas, lo que implica una ligera alza del 0,6 % respecto a la estimación anterior para ese año, pero una caída del 6,6 % respecto al pico de 2025. Para 2027, se estima una inversión de 201 000 millones de coronas, un descenso más marcado, aunque todavía se sitúa como la segunda mayor estimación inicial jamás registrada en este tipo de estadísticas.
El descenso proyectado responde a la culminación de grandes desarrollos aprobados en 2022, muchos de los cuales comenzarán producción entre 2025 y 2026, reduciendo así la necesidad de inversión intensiva en 2027. A su vez, los nuevos desarrollos previstos son en su mayoría descubrimientos medianos o pequeños, cercanos a campos existentes, que requieren menos capital.
Exploración activa y nuevos descubrimientos
Durante 2025, se perforaron 49 pozos de exploración, cinco más que en 2024 y se lograron 21 nuevos descubrimientos, que suman 424 millones de barriles de petróleo equivalente, el mejor resultado desde 2021, según datos de la Dirección Noruega de Offshore.
La inversión en exploración y estudios conceptuales ascendió a 33 700 millones de coronas, un 5,2 % más que en 2024, destacando el crecimiento en actividades de evaluación de yacimientos y planificación conceptual. Este dinamismo sugiere que Noruega podría aprobar nuevos desarrollos en los próximos años, aunque en menor escala.
Perspectivas: una industria que se ajusta a nuevos tiempos
Aunque Noruega mantiene una posición dominante en inversión petrolera offshore, el ciclo de fuerte crecimiento impulsado por beneficios fiscales parece llegar a su fin. Las inversiones para 2026 y 2027 muestran una normalización, donde los campos en operación y actividades exploratorias siguen jugando un rol clave, mientras que el desarrollo de grandes proyectos se modera.
A medida que los incentivos desaparecen y se estabiliza la producción, la industria noruega del petróleo se enfrenta al reto de sostener su relevancia global, adaptándose a un entorno que equilibra explotación energética y transición hacia energías más sostenibles.