Iberdrola vende 757 MW en Francia a Technique Solaire y apuesta por el futuro offshore

Saint-Brieuc, el gigante se queda y abandona tierra firme para conquistar el océano.
Saint-Brieuc, el gigante se queda y abandona tierra firme para conquistar el océano.

Iberdrola ha completado la venta de parte de sus activos renovables terrestres en Francia al grupo galo Technique Solaire, en una operación que suma 757 megavatios (MW) entre capacidad operativa y cartera de proyectos.

El movimiento no es un simple traspaso de papeles: es la señal más clara hasta la fecha de que la eléctrica española ha trazado una línea divisoria muy precisa entre lo que considera estratégico y lo que no. Francia no desaparece del mapa de Iberdrola; sencillamente, cambia de plano.

Eólica y solar terrestre: 757 MW cambian de manos

La cartera traspasada incluye 118 MW de eólica en operación y una cartera de proyectos de 639 MW de energía eólica onshore y solar fotovoltaica. Technique Solaire, empresa especializada hasta ahora principalmente en energía solar, da así un salto cualitativo hacia un modelo híbrido que integra viento, sol y almacenamiento.

Para Iberdrola, en cambio, estas tecnologías en suelo francés ya no encajan en la ecuación de rentabilidad y control que persigue su plan estratégico 2026-2028. El mercado galo de renovables terrestres, competitivo y con márgenes más ajustados que otros mercados prioritarios, pasa a manos de un operador local con la agilidad y el enfoque regional necesarios para extraerle todo el valor.

La quinta desinversión del año: un ritmo que no es casualidad

Con esta transacción, Iberdrola completa su quinta operación corporativa en lo que va de ejercicio, después de la venta de activos mini hidroeléctricos y del negocio de purines en España, la salida de su actividad en Hungría y la aportación de 650 MW de energía solar a la joint venture con Norges.

Cinco operaciones en menos de dos meses es un ritmo de rotación de activos que pocas energéticas del mundo pueden sostener con esta precisión. No se trata de urgencia financiera, sino de disciplina estratégica: liberar capital de negocios maduros o periféricos para redirigirlo hacia infraestructuras reguladas, donde los flujos de ingresos son predecibles y el riesgo político, menor.

Saint-Brieuc, el gigante que se queda

Iberdrola Francia cuenta con operaciones en el país en energía eólica marina, incluida la planta de Saint-Brieuc de 496 MW, el primer proyecto a gran escala de eólica marina en Bretaña y el segundo de Francia, inaugurado en 2024 tras una inversión de unos 2.400 millones de euros.

Es decir, Iberdrola no abandona Francia; abandona la tierra. Mientras vende 757 MW que generan electricidad sobre suelo firme, retiene un activo offshore de 496 MW cuya construcción costó el equivalente a más de cinco veces la envergadura de lo que acaba de ceder. El mar es su apuesta. Y en el mar, los contratos son más largos, las tarifas más estables y la competencia, infinitamente menor.

EE.UU. y Reino Unido: los mercados donde Iberdrola juega en liga propia

La compañía encuadra la desinversión en su estrategia de concentrar inversiones en negocios considerados «core» (núcleo), especialmente redes reguladas y proyectos renovables respaldados por contratos a largo plazo, y en mercados prioritarios como Estados Unidos y Reino Unido.

Estos dos mercados comparten un rasgo determinante: marcos regulatorios estables que permiten planificar inversiones multimillonarias con horizontes de retorno a 20 o 30 años. Vender renovables terrestres en Francia para reforzar redes eléctricas en Texas o parques eólicos marinos en Escocia no es un repliegue, es una concentración de fuego.

Fuente y Foto: https://www.iberdrola.com/