Hungría considera cortar el suministro energético de Ucrania

Hungría y Eslovaquia condicionan el suministro energético a la reanudación del flujo del oleoducto Druzhba, suspendido tras un ataque ruso
Suministro energético entre Hungría y Ucrania

Hungría está considerando cortar el envío de electricidad y gas si no se reanuda el flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. El anuncio llega en un contexto de creciente tensión energética y diplomática, en el que el suministro energético se ha convertido en arma de presión geopolítica.

Un oleoducto bajo fuego y bloqueo

El oleoducto Druzhba, clave para las refinerías de Hungría y Eslovaquia, dejó de operar el pasado 27 de enero. Según Kiev, la suspensión fue causada por un ataque con drones rusos que dañó la infraestructura, sin embargo, tanto Hungría como Eslovaquia acusan a Ucrania de bloquear políticamente el reinicio del suministro, lo que ha generado un nuevo frente de conflicto entre aliados europeos.

Ante la falta de suministro, MOL, la empresa húngara de refinado, solicitó el acceso a las reservas estratégicas del país, las cuales fueron liberadas por el gobierno. Eslovaquia, por su parte, aprobó el uso de 250.000 toneladas de petróleo de sus reservas estatales. Ambos países también suspendieron las exportaciones de diésel a Ucrania como medida adicional de presión.

Dependencia crítica de Ucrania

Datos confirmaron que Hungría y Eslovaquia representan en conjunto el 68% del suministro energético importado por Ucrania en lo que va del mes. Solo Hungría aporta cerca de un tercio del gas importado actualmente por Kiev y con temperaturas que han caído por debajo de los -20 °C en algunas regiones ucranianas, el corte de energía podría tener consecuencias humanitarias inmediatas.

Choque con la Comisión Europea

Hungría y Eslovaquia han pedido a la Comisión Europea que haga cumplir una exención que les permite importar petróleo ruso por mar, a pesar de las sanciones del bloque. Esto implicaría utilizar el oleoducto del Adriático a través de Croacia, país que se opone al uso de esa vía para el transporte de crudo ruso. La tensión energética se extiende así al plano comunitario, poniendo a prueba las políticas de cohesión energética de la UE.

Un escenario de presión múltiple

Hungría y Eslovaquia, a pesar de ser miembros de la UE, han mantenido una línea más cercana a Rusia durante los últimos años. La situación actual revela la fragilidad de la unidad europea en temas de energía y geopolítica, y cómo el suministro energético se convierte en herramienta de presión en todos los frentes.

Fuente: Reuters