Houston se activa mientras empresas se preparan para el regreso al petróleo venezolano

Ejecutivos, inversores y petroleras estadounidenses diseñan estrategias para retomar operaciones en Venezuela ante una posible flexibilización de sanciones.
Perforación petrolera vinculada al petróleo venezolano

En Houston, el corazón energético de Estados Unidos, la expectativa de un posible retorno al mercado del petróleo venezolano ha encendido el interés de ejecutivos, empresarios e inversores que visualizan una oportunidad sin precedentes en el país con las mayores reservas probadas de crudo del mundo.

La expectativa de un eventual levantamiento de sanciones ha encendido la carrera por asegurarse un lugar en la próxima fase de desarrollo del petróleo venezolano. En bares, salas de reuniones y oficinas del centro financiero texano, se multiplican los encuentros entre promotores, perforadores, abogados e inversionistas que ya trazan rutas para insertarse en un escenario aún incierto.

Halliburton, Pelorus y Amos Global trazan su regreso

Matthew Goitia, director de Pelorus Terminals, ya está preparando una inversión que podría superar los 1.000 millones de dólares para construir y renovar terminales marítimas dedicadas a mezclar y exportar crudo, además de enviar productos químicos a Venezuela. La propuesta incluye tanques, muelles, energía y un plan de ejecución de hasta una década.

Jeff Miller, CEO de Halliburton, confirmó a analistas e inversionistas que su empresa, que abandonó Venezuela en 2020, trabaja activamente para obtener las licencias necesarias y volver al país. Durante una reunión en la Casa Blanca, Miller aseguró que Halliburton está muy interesada en regresar y que conoce profundamente el país, donde residió varios años.

Ali Moshiri, exdirectivo de Chevron y actual líder de Amos Global Energy, también se encuentra en fase avanzada de estructuración de inversiones por hasta 2.000 millones de dólares, en alianza con socios de Houston y Nueva York.

El papel de Washington y los desafíos legales

Aunque el interés empresarial es alto, cualquier empresa estadounidense que desee operar en el sector petrolero venezolano requiere una licencia del Departamento del Tesoro. A su vez, muchas leyes internas del país sudamericano deben modificarse para garantizar propiedad, contratos estables y seguridad jurídica a largo plazo.

Al mismo tiempo, los bancos internacionales se mantienen al margen debido a las sanciones vigentes. JP Hanson, del banco de inversión Houlihan Lokey, fue enfático al señalar que los inversores exigen claridad en la tenencia de activos, protección jurídica y reglas operativas antes de comprometer capital.

Por otro lado, desde Caracas, la Asamblea Nacional ha iniciado debates sobre una reforma a la ley de hidrocarburos que permitiría a empresas privadas, tanto locales como extranjeras, operar directamente campos petroleros, fuera del modelo actual de empresas mixtas.

Una fiebre petrolera con base en Houston

Desde iniciativas de reactivación de pozos abandonados hasta la construcción de nuevas terminales portuarias, la visión de los actores en Houston se resume en oportunidad. Matthew Goitia estima una rentabilidad del 20% cuando los sistemas estén en plena operación, con márgenes mayores si una compañía de mayor escala decide adquirir el proyecto.

La entrada a Venezuela aún depende de reformas estructurales, tanto legales como políticas. Mientras tanto, las reuniones entre empresarios estadounidenses y representantes de PDVSA ya están en marcha.

Fuente: Reuters

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