Guantes de goma reciclados marcan el inicio de un nuevo avance en tecnología climática que propone transformar residuos sanitarios en una herramienta útil para reducir emisiones. Investigadores de la Universidad de Aarhus han desarrollado un método para convertir guantes de goma desechables en materiales capaces de capturar dióxido de carbono.
Guantes de goma reciclados con potencial oculto
Cada año se producen más de 100 mil millones de guantes de nitrilo a nivel global, la mayoría destinados al sector sanitario. Tras un solo uso, estos materiales terminan en incineradoras o vertederos, generando emisiones adicionales.
En este contexto, el equipo liderado por el investigador Simon Kildahl plantea una alternativa basada en la economía circular. Su propuesta consiste en transformar estos residuos en adsorbentes de CO2, evitando su eliminación convencional.
¿Cómo funciona el proceso químico?
El procedimiento comienza con la trituración de los guantes en pequeñas partículas. Posteriormente, el material reacciona con hidrógeno y un catalizador basado en rutenio, lo que permite modificar su estructura química.
Así, el resultado es un material capaz de capturar CO2 a partir de gases de combustión simulados. Este enfoque abre la posibilidad de integrar la tecnología en entornos industriales como centrales eléctricas.
Además, al aplicar calor, el material libera el CO2 capturado y se regenera para un nuevo ciclo de uso. Esto facilita tanto el almacenamiento del carbono como su reutilización en procesos como Power-to-X.
Ventajas frente a tecnologías actuales
A diferencia de otros métodos de captura de carbono, este sistema parte de residuos existentes en lugar de requerir nuevos recursos derivados del petróleo.
Así mismo, el enfoque reduce el impacto ambiental asociado a la producción de materiales convencionales para captura de CO2. También contribuye a resolver un problema creciente de gestión de residuos plásticos complejos.
Un paso hacia los objetivos climáticos
El desarrollo se alinea con los objetivos del IPCC, que plantean la necesidad de eliminar entre 5.000 y 16.000 millones de toneladas de CO2 al año para 2050.
Para lograrlo, será necesario escalar tecnologías capaces de capturar carbono tanto de fuentes industriales como directamente del aire. En este escenario, soluciones basadas en residuos podrían desempeñar un papel relevante.
Estado actual y próximos desafíos
Actualmente, la tecnología se encuentra en fase experimental con un nivel de madurez entre TRL 3 y 4. Los ensayos se realizan a escala de laboratorio, trabajando con pequeñas cantidades de material.
El principal reto consiste en escalar el proceso y reducir costes, especialmente los asociados al catalizador. Sin embargo, los investigadores ya han demostrado la viabilidad técnica del concepto.
En consecuencia, si se optimizan los parámetros de producción, esta solución podría avanzar hacia aplicaciones industriales en los próximos años.
Fuente: Eurekalert
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