Dos explosiones de gas natural ocurridas en enero de 2024 en Jackson, Mississippi, han sido atribuidas a fugas subterráneas que no fueron reparadas a tiempo. Así lo concluyó la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) tras una investigación que reveló deficiencias críticas en la gestión de riesgos por parte de Atmos Energy.
El primer incidente tuvo lugar el 24 de enero, cuando una explosión seguida de incendio destruyó una vivienda, dejando una persona fallecida y otra herida. Apenas tres días después, una segunda explosión a poco más de un kilómetro de distancia provocó la destrucción de dos casas adicionales.
Explosiones de gas por fugas clasificadas como no peligrosas
Según el informe, Atmos Energy había detectado las fugas al menos ocho semanas antes de los incidentes. Sin embargo, estas fueron clasificadas como de bajo riesgo, lo que retrasó su reparación.
Como consecuencia, el gas natural se filtró progresivamente hacia el interior de las viviendas, donde se acumuló hasta alcanzar niveles inflamables que desencadenaron las explosiones.
Además, la NTSB identificó que el movimiento del suelo contribuyó a aflojar las conexiones de las tuberías, facilitando las fugas en la infraestructura de distribución.

Deficiencias en mantenimiento y gestión del riesgo
La investigación también evidenció problemas estructurales en los programas de seguridad de la compañía. Entre ellos destacan la falta de procedimientos adecuados para monitorear fugas conocidas en zonas con condiciones de suelo inestables y la ausencia de registros completos sobre las líneas de servicio.
Estas limitaciones redujeron la capacidad de la empresa para identificar infraestructuras críticas y priorizar intervenciones preventivas.
Así mismo, los investigadores señalaron que los programas de gestión no abordaban de forma efectiva el envejecimiento de las tuberías ni los riesgos asociados a factores geotécnicos.
Falta de información al público agravó el impacto
Otro aspecto relevante fue la respuesta de los residentes. Varias personas reportaron haber percibido olor a gas antes de las explosiones, pero no contactaron con la empresa.
La NTSB concluyó que una comunicación más clara por parte del operador habría permitido a los residentes evacuar y notificar a los servicios de emergencia de manera inmediata.
En este contexto, el uso de detectores de gas en viviendas también fue identificado como una medida que podría haber reducido el impacto de los incidentes.
Recomendaciones para reforzar la seguridad en gasoductos
Como resultado del análisis, la NTSB emitió ocho recomendaciones dirigidas a mejorar la seguridad en la red de gas natural. Estas incluyen la sustitución de conexiones vulnerables, la inspección más frecuente de fugas detectadas y la mejora en la recopilación de datos sobre la infraestructura.
También se enfatiza la necesidad de fortalecer la formación tanto del personal de emergencia como del público, así como optimizar los métodos de evaluación de riesgos.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de una gestión proactiva en la infraestructura energética, especialmente en sistemas de distribución de gas donde pequeñas fugas pueden derivar en consecuencias graves si no se atienden con rapidez.
Fuente y foto interna: Junta Nacional de Seguridad del Transporte
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