Siria vuelve a aparecer en el radar energético internacional tras recuperar el control del campo petrolero al-Omar, considerado el yacimiento más importante del país. La toma del sitio reabrió discusiones con operadores extranjeros y abrió la posibilidad de nuevas inversiones en medio del proceso de reconstrucción de la industria.
Según fuentes del sector, la multinacional Shell habría comunicado su interés en retirarse formalmente del proyecto que compartía con la estatal Syrian Petroleum Company. La compañía detuvo sus actividades en Siria hace más de una década, tras el inicio del conflicto y la imposición de sanciones internacionales a la industria petrolera siria. Autoridades locales señalan que se negocian los términos para que los activos pasen a manos estatales en un plazo corto.
Tras la recuperación del yacimiento, funcionarios del sector petrolero afirmaron que compañías estadounidenses han manifestado interés en evaluar oportunidades. Entre ellas se mencionan Chevron, HKN Energy y ConocoPhillips, con esta última firmando un memorando de entendimiento para desarrollar campos existentes y explorar nuevos bloques de gas. La eventual reactivación de operadores extranjeros implicaría un retorno de tecnología, financiamiento y capacidad operativa a una infraestructura deteriorada por años de conflicto.
Pese a la magnitud del anuncio, la producción petrolera siria continúa lejos de sus niveles previos a la guerra. Fuentes oficiales estiman un volumen inferior a los 100.000 barriles diarios, frente a los más de 400.000 barriles que el país llegó a bombear en 2011. En el caso específico de al-Omar, el campo operó durante casi una década bajo control kurdo con métodos y equipos limitados, lo que redujo el rendimiento y aceleró el deterioro operativo.
El gobierno ha anunciado su intención de modernizar instalaciones, reparar infraestructura y retomar exportaciones tanto de petróleo como de gas. Las autoridades también trabajan para recuperar control sobre otros bloques energéticos en el noreste del país, lo que sugiere que la reconfiguración del mapa energético sirio continuará en las próximas semanas.
Relevancia del campo al-Omar
El yacimiento al-Omar tiene importancia estratégica dentro del sistema energético sirio no solo por su volumen histórico, sino por su ubicación en un corredor que conecta infraestructura logística y áreas de tránsito clave para hidrocarburos y gas. Antes de la guerra, el campo aportaba cerca de 50.000 barriles diarios, lo que lo convertía en un activo relevante dentro de la balanza energética del país.
Su valor también es geopolítico: la reactivación de un activo de esta magnitud ocurre en un momento en el que Siria busca reconstruir su institucionalidad energética, atraer capacidades técnicas externas y retomar parte de su actividad upstream para abastecer el mercado interno y reinsertarse de forma gradual en el comercio regional.
Impacto en la oferta petrolera regional
Un eventual incremento de producción en Siria no alteraría de forma significativa el equilibrio global de crudo, pero sí podría aportar volúmenes marginales al Mediterráneo oriental y a mercados vecinos interesados en crudos medianos y pesados. El retorno de inversión internacional en upstream también aceleraría la rehabilitación de instalaciones dañadas y reduciría la dependencia del país respecto a importaciones puntuales.
Más allá del volumen, el impacto principal sería político y logístico: la reanudación de exportaciones y la mejora en la autarquía energética modificarían la dinámica del comercio regional y aportarían mayor estabilidad a un sector marcado por años de conflicto y restricciones.
Fuente: Reuters