Un reciente informe del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) revela una preocupante omisión en los reportes de emisiones de las principales empresas de gasoductos de Europa. Según el estudio, estas compañías, conocidas como operadores de sistemas de transmisión (TSO), informan en promedio menos del 1% del total de las emisiones derivadas del gas que transportan.
El control de emisión de gasoductos en Europa
La investigación pone el foco en seis grandes actores del sector: Enagás, Fluxys, Gasunie, NaTran, Open Grid Europe y Snam. Las compañías operan más de 100 000 km de infraestructura de transporte de gas y controlan más de la mitad de las terminales de gas natural licuado de la Unión Europea. Sin embargo, ninguna de ellas incluye en sus informes las denominadas «emisiones transportadas», es decir, las emisiones resultantes del uso final del gas que distribuyen.
Esta omisión se ampara en una interpretación técnica del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, que no exige explícitamente reportar las emisiones de Alcance 3 cuando la empresa no es propietaria ni comercializa el gas. En consecuencia, los TSO evitan declarar el grueso del impacto climático asociado a sus operaciones.
IEEFA estima que las emisiones reales vinculadas al gas transportado por estas compañías ascienden a 700 millones de toneladas de CO2 al año, una cifra comparable con el total de emisiones anuales de Alemania. En promedio, se trataría de volúmenes 150 veces superiores a los que actualmente figuran en sus balances de sostenibilidad.
La falta de transparencia genera una distorsión importante en los mercados financieros. Los inversores pueden percibir a estas empresas como actores de bajo impacto ambiental, sin considerar que representan un eslabón en la cadena de valor de los combustibles.
La analista de finanzas energéticas en IEEFA y autor del informe, Arjun Flora, advierte que esta brecha en la contabilidad climática no solo perjudica la toma de decisiones de los inversores, sino que podría frenar la electrificación de sectores intensivos en consumo de gas.
Cerrar esta laguna permitiría a las empresas de transporte de gas alinear sus estrategias con los compromisos climáticos europeos y fortalecer la credibilidad de sus planes de transición.
Indicó Flora.
El estudio señala que la ambigüedad normativa se ve reforzada por la falta de criterios sectoriales claros en las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS). Aunque organismos como CDP y Science Based Targets promueven la inclusión de emisiones de Alcance 3, en la práctica no existe presión suficiente para obligar a las empresas de gasoductos a adoptar estos criterios.
IEEFA insta a los reguladores europeos a clarificar las directrices del protocolo de gases de efecto invernadero y a cerrar las brechas legales que permiten a los TSO excluir emisiones clave de sus reportes.
Fuente: World Pipelines
Foto: DW