Venezuela, conocida por albergar una de las reservas de crudo más grandes del planeta, podría estar en la antesala de una transformación profunda en su industria energética. Estados Unidos se prepara para autorizar una nueva licencia general que permitirá a empresas con lazos estadounidenses operar directamente en la extracción de petróleo venezolano. Esta medida marca un giro decisivo en la estrategia sancionadora que ha limitado por años la participación extranjera en el sector.
Una nueva fase para la producción petrolera venezolana
El Departamento del Tesoro podría emitir la licencia esta misma semana. A diferencia de permisos anteriores, que solo permitían operaciones de comercio limitado, esta nueva licencia habilitará actividades upstream, permitiendo a las compañías extraer crudo directamente desde los campos venezolanos.
Esta acción sigue a la reciente captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, lo que ha dejado el terreno político y económico preparado para una reestructuración acelerada del sector.
Empresas con conexión estadounidense liderarán la reactivación
Empresas como Chevron, Vitol y Trafigura, que ya habían obtenido autorizaciones individuales en el pasado, podrían beneficiarse directamente de esta apertura. Estas compañías tienen experiencia en la gestión de crudo pesado, como el venezolano, y estarán obligadas a depositar pagos en cuentas supervisadas por EE.UU. en Catar, como parte del mecanismo financiero acordado para garantizar transparencia y control.
Durante los últimos años, China se consolidó como el principal comprador del crudo venezolano debido a los descuentos aplicados tras las sanciones. Sin embargo, con el levantamiento parcial de estas restricciones, se espera que las refinerías estadounidenses recuperen su rol como destino prioritario. Esto podría cambiar el balance de precios y demanda en el mercado global de petróleo pesado.
Control financiero y objetivos de estabilización
El nuevo esquema también contempla que los fondos obtenidos por las exportaciones sean canalizados hacia el Banco Central de Venezuela, el cual subastará divisas a operadores locales. Esta estrategia busca no solo estimular la producción sino también inyectar liquidez al sistema financiero interno, estabilizando parte de la economía venezolana en transición.
Con esta licencia, Washington no solo apunta a asegurar fuentes alternativas de crudo sino también a recuperar influencia en una región energéticamente estratégica. La reapertura petrolera venezolana podría redefinir alianzas, rutas de exportación y precios en el mercado global, mientras actores tradicionales como Irán y Rusia observan de cerca los movimientos de esta pieza clave en el tablero geopolítico del crudo.
Fuente: World Oil
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