Durante su intervención en el Foro Económico Mundial, celebrado cada año en la ciudad suiza de Davos, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sorprendió al pedir que la producción petrolera mundial se duplique como respuesta directa a la pobreza energética global. Su discurso marcó un fuerte contraste con los enfoques dominantes en años recientes, centrados en la descarbonización y la transición energética.
Críticas a la energía verde y regulaciones ambientales
Wright no dudó en señalar a la Unión Europea y al estado de California como ejemplos de políticas ambientales que, según sus palabras, han resultado ineficientes y costosas. En su conversación con Vicki Hollub, directora ejecutiva de Occidental Petroleum, insistió en que el mundo dependerá del petróleo durante décadas y que invertir en fuentes fósiles sigue siendo crucial para garantizar seguridad energética.
El secretario argumentó que las regulaciones corporativas ambientales en Europa —como las relativas al metano— podrían obstaculizar la cooperación energética con Estados Unidos. Estas normas exigen a los exportadores reportar las emisiones asociadas, lo que según Wright, dificulta las exportaciones de gas natural licuado (GNL).
California en el centro del debate energético
Tanto Wright como Hollub criticaron directamente las políticas californianas. Hollub atribuyó la salida de Occidental del estado a un exceso de regulaciones, mientras que Wright señaló que estas medidas han elevado los precios de la energía para los consumidores. Dos refinerías clave están próximas a cerrar, lo que representa el 17% de la capacidad de refinación de gasolina de California.
Actualmente, la producción de crudo en el estado ha caído a 300.000 barriles diarios, muy por debajo de su pico histórico de 1,1 millones en 1985. Esta caída, junto con el aislamiento logístico de California respecto a otros centros de refinación, ha generado volatilidad en los precios del combustible.
La presión sobre la UE y el retroceso normativo
En Europa, la presión de las industrias y ciertos gobiernos ha llevado a una reducción en los requisitos de sostenibilidad corporativa. Aunque esto busca facilitar el comercio energético, algunos inversores han advertido que la menor transparencia podría dificultar la evaluación de compromisos reales con la descarbonización.
Wright considera que para evitar una crisis energética prolongada, se requiere una política pragmática: expansión del petróleo, reducción de barreras regulatorias y mejora de la cooperación transatlántica.
Duplicar la producción petrolera y su impacto global
La Agencia Internacional de Energía estima que el suministro actual de petróleo ronda los 107,4 millones de barriles diarios. Frente a esa cifra, Wright sostiene que duplicar esa capacidad es necesario para enfrentar la pobreza energética en múltiples regiones del planeta.
La declaración ha reavivado el debate global sobre la viabilidad de una transición energética equilibrada entre lo económico, lo ambiental y lo social.
Fuente y foto: Reuters