El ultimátum de Wright: un plazo de un año con presión diplomática
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, lanzó el jueves un desafío sin precedentes a la Agencia Internacional de Energía (AIE) al fijarle un plazo de doce meses para distanciarse formalmente de su hoja de ruta climática centrada en las emisiones netas cero.
Wright calificó los últimos diez años de política energética global como una ‘ilusión destructiva’, indicando que Washington empleará toda su capacidad de presión diplomática para forzar un giro en la agenda del organismo.
La declaración representa un escalamiento significativo en la postura del gobierno Trump frente a los marcos multilaterales de acción climática. Más allá de la retórica, el secretario precisó que Estados Unidos no busca una retirada inmediata de la AIE, sino una transformación sustancial de sus principios orientadores: pasar de un enfoque centrado en la descarbonización a uno que priorice la seguridad energética y el incremento de la producción de combustibles fósiles, incluyendo petróleo y gas natural.
La brecha científica: por qué el 2,3 °C lo cambia todo
El elemento técnico más revelador del debate emerge de los propios datos de Naciones Unidas: si todos los países cumpliesen exactamente sus compromisos climáticos actuales, el planeta igualmente experimentaría un calentamiento de entre 2,3 y 2,5 grados Celsius durante el presente siglo.
Este rango supera entre un 53% y un 67% el umbral de 1,5 °C establecido como meta crítica en el Acuerdo de París, lo que evidencia que la brecha entre los compromisos formales y los objetivos científicos es estructuralmente enorme.
Para Wright, esta divergencia valida su argumento de que la agenda de cero emisiones netas de la AIE para 2050 es técnicamente inviable y políticamente costosa. En su lectura, los gobiernos han adoptado metas que no pueden cumplir, y mientras tanto han desincentivado inversiones en infraestructura fósil que, según él, son indispensables para sostener el crecimiento económico, la reindustrialización y el fortalecimiento militar de las naciones occidentales.
El apoyo silencioso: países que respaldan a U.S.A.
Uno de los aspectos más políticamente relevantes del discurso de Wright fue su referencia a un consenso informal entre naciones que, sin hacerlo público, comparten la visión estadounidense. El secretario aseguró que múltiples países han expresado en privado su deseo de volver a ser competitivos, reindustrializar sus economías y mantener ejércitos más robustos, objetivos que consideran incompatibles con las restricciones asociadas a las agendas de descarbonización acelerada de la AIE.
Esta afirmación introduce una dimensión poco explorada en el debate energético internacional: la existencia de una tensión entre los compromisos formales adoptados en foros multilaterales y las prioridades reales de política económica y de defensa que los gobiernos persiguen en sus estrategias nacionales. Particularmente en economías con sectores industriales intensivos en energía, la transición verde representa costos de competitividad concretos frente a países sin restricciones equivalentes.
Fuente: https://www.reuters.com/
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