La Comisión aprueba fondos para el almacenamiento de carbono en el puerto de Amberes

Los informes técnicos indican que la meta es evitar la liberación a la atmósfera de aproximadamente 20 millones de toneladas de CO2 en un periodo de quince años.
El impacto del almacenamiento de carbono en el ambiente

La autoridad de competencia de la Unión Europea ha dado luz verde a una partida presupuestaria de 260 millones de euros destinada a fortalecer la infraestructura climática en Bélgica. Esta inyección de capital público se dirige específicamente a la iniciativa conjunta de Air Liquide y BASF denominada KairosC. El propósito central es establecer un sistema robusto de captura y almacenamiento de carbono que conecte las plantas industriales con depósitos permanentes bajo el lecho marino del Mar del Norte.

El impacto del almacenamiento de carbono en el ambiente

Así mismo, esta decisión responde a la necesidad de compensar los incrementos en los costes operativos derivados de la presión inflacionaria reciente. El presupuesto proviene de la región flamenca y se articula mediante subvenciones directas y pagos condicionados al cumplimiento de objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. La medida busca garantizar la viabilidad de una tecnología que resulta esencial para alcanzar la neutralidad climática en sectores de difícil electrificación.

Bajo esta nueva estructura de apoyo financiero, las instalaciones ubicadas en Amberes podrán transformar sus procesos de fabricación de amoníaco e hidrógeno. La captura de las emisiones generadas en la síntesis de óxido de etileno permitirá que estos productos se posicionen como suministros de baja huella ambiental en el mercado internacional.

De esta manera, el proyecto integra una cadena de valor transfronteriza que refuerza el Pacto Industrial Limpio. La Comisión Europea ha verificado que la ayuda cumple con el principio de proporcionalidad y que no genera distorsiones injustificadas en el mercado común. Las compañías beneficiarias han asumido el compromiso de compartir el conocimiento técnico derivado del despliegue de estas soluciones de ingeniería.

Por otro lado, la evaluación regulatoria destaca el efecto incentivador de estos fondos públicos. Sin este soporte estatal, la inversión privada no sería suficiente para cubrir los riesgos asociados a la implementación de sistemas de confinamiento geológico de gases a escala industrial. La arquitectura del proyecto contempla el transporte del CO2 capturado hacia emplazamientos seguros de almacenamiento permanente, consolidando a Bélgica como un núcleo logístico para la transición energética europea.

Finalmente, esta aprobación se alinea con las directrices vigentes sobre protección del medio ambiente y energía. El mecanismo de retorno incluido en el acuerdo asegura que, si el proyecto genera ingresos netos adicionales, parte de la ayuda se devolverá a las arcas públicas. Esta colaboración entre el sector químico y la administración pública sienta un precedente para futuros desarrollos de infraestructuras de mitigación de carbono en el continente.

Fuente y foto: European Commission