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BASF dio un nuevo paso en la construcción de su bomba de calor industrial en Ludwigshafen con la llegada e instalación del evaporador de película descendente de placas, un componente de 95 toneladas y 16 metros de largo que será decisivo para la generación de vapor de proceso sin emisiones.
La entrada en operación está prevista para mediados de 2027. El proyecto cuenta con apoyo público del Ministerio Federal Alemán de Economía y Energía, que ha comprometido hasta 310 millones de euros mediante el programa Contratos de Carbono por Diferencia.
El equipo fue trasladado por vía fluvial desde Schwedt, sobre el río Óder, hasta el puerto de la planta principal de BASF. Después recorrió el complejo en un camión de gran tonelaje hasta el área de construcción situada junto al craqueador de vapor.

La bomba de calor industrial más potente
El evaporador cumple una función central dentro de la futura instalación. En esta unidad se genera vapor libre de oxígeno, una condición técnica necesaria para su uso en procesos industriales exigentes. Una vez producido, ese vapor se distribuirá a través de la red Verbund del complejo químico para alimentar distintas plantas de producción.
Según BASF, la nueva planta será una de las bombas de calor industriales más potentes del mundo para la generación de vapor sin emisiones. El sistema ha sido adaptado a las condiciones operativas del sitio de Ludwigshafen junto con GIG Karasek, empresa austriaca responsable del diseño de este componente y actor principal en la construcción del sistema.
La instalación utilizará electricidad procedente de fuentes renovables y aprovechará el calor residual de los procesos de refrigeración de una de las unidades de craqueo de vapor. Con ese esquema, la bomba de calor podrá alcanzar una potencia térmica cercana a los 50 megavatios.
Así mismo, BASF prevé que la planta produzca hasta 500.000 toneladas anuales de vapor libre de CO₂. Ese vapor se destinará sobre todo a la producción de ácido fórmico, una aplicación que permitiría recortar hasta 98 % de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a este proceso.
En términos absolutos, la reducción estimada ronda las 100.000 toneladas métricas de CO₂ por año.
BASF informó que la infraestructura principal del edificio ya está terminada, incluida la nave de la planta y el edificio de la subestación eléctrica. Además, gran parte de la tubería que conecta con el craqueador de vapor ya fue instalada.
Este progreso acerca al proyecto a su siguiente etapa, centrada en el ensamblaje final del sistema y la integración con la infraestructura existente del complejo químico.
Fuente y fotos: BASF