Las corporaciones Chevron y Shell están finiquitando los primeros convenios de envergadura para elevar sus operaciones en yacimientos venezolanos y lograr una óptima extracción de crudo. Este movimiento surge tras un cambio de mando político y una reestructuración legislativa que promete transformar el panorama de inversión en la región.
La expansión de Chevron y Shell en yacimientos venezolanos
Ciertamente, el foco de la gigante estadounidense se centra en el bloque Ayacucho 8, una zona de alto potencial situada en la Faja del Orinoco. La intención de la compañía es integrar este yacimiento a su infraestructura existente en Petropiar para dinamizar el flujo de crudo extrapesado.
Así mismo, la empresa gestiona beneficios arancelarios y una estructura de regalías ajustada que permita viabilizar la inyección de capital en áreas que han permanecido inactivas durante décadas.
Por otra parte, Shell ha manifestado un interés contundente en el norte de Monagas, específicamente en los campos Carito y Pirital. Estos activos son esenciales debido a su capacidad para generar crudo ligero y gas natural, elementos indispensables para la mezcla de hidrocarburos pesados destinados a la exportación.
La firma de estos protocolos preliminares se produjo en un marco de acercamiento diplomático y técnico que busca reducir la quema de gas y optimizar la infraestructura de transporte hacia mercados internacionales.
Fundamentalmente, el catalizador de estos acuerdos es la reciente modificación de la normativa petrolera por parte de la Asamblea Nacional de Venezuela. Esta reforma concede a las entidades internacionales la potestad de dirigir operaciones y gestionar ventas de forma independiente, eliminando las trabas burocráticas que limitaban su participación como socios minoritarios.
Bajo este esquema de mayor libertad de gestión, otras firmas como Repsol también evalúan ampliar su presencia para recuperar pasivos pendientes y fortalecer su cuota de mercado en el país.
Fuente: Reuters
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