El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la energética italiana Eni han firmado un préstamo de 500 millones de euros a 15 años para desarrollar una biorrefinería en Sannazzaro de’ Burgondi, ubicada en la provincia de Pavía. El objetivo es transformar parte de la refinería convencional en una instalación capaz de producir biocombustibles avanzados.
Conversión tecnológica hacia biocombustibles avanzados
Concretamente, el proyecto contempla la reconversión de la unidad de hidrocraqueo mediante la tecnología Ecofining™, junto con la construcción de una planta de pretratamiento de residuos. Dichos residuos incluyen:
- Aceites de cocina usados.
- Grasas animales.
- Subproductos de la industria agroalimentaria.
Con estas materias primas, la división Enilive de Eni producirá combustibles como el HVO y el SAF, ambos alineados con la normativa europea de energías renovables. A partir de 2028, la instalación tendrá una capacidad estimada de 550.000 toneladas anuales, integrando la producción de biocombustibles con las infraestructuras existentes.
Impacto estratégico, energético y ambiental
El proyecto contribuirá directamente a reducir la huella de carbono en distintos segmentos del transporte, diversifica la oferta energética en Europa y como paso estratégico en el objetivo de Eni de alcanzar una capacidad de producción de biocombustibles de hasta 5 millones de toneladas para 2030.
Según estimaciones internacionales, se puede esperar un crecimiento sostenido de los biocombustibles, donde podrían pasar de representar el 4 % del consumo energético en transporte en 2024 a un 12 % en 2050. En este escenario, proyectos como la biorrefinería de Sannazzaro refuerzan la capacidad industrial europea para responder a la demanda futura de soluciones energéticas más sostenibles.
Fuente: Eni