API establece nueva directriz técnica para el transporte de CO₂ por oleoductos

La nueva RP 1192 define los estándares técnicos para transportar CO₂ por ductos considerando presión, corrosión y fases supercríticas.
API publica la RP 1192

El Instituto Americano del Petróleo (API) ha lanzado oficialmente la primera edición de su Práctica Recomendada 1192 (API RP 1192), enfocada en el transporte seguro de dióxido de carbono (CO₂) a través de oleoductos. Esta guía proporciona criterios de rendimiento claros para el diseño, construcción y operación de tuberías destinadas al movimiento de CO₂ en fases supercrítica, líquida y gaseosa.

Una respuesta técnica a una necesidad creciente

Con el auge de los proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CCS), la necesidad de contar con estándares específicos para el transporte de CO₂ se ha vuelto prioritaria. API RP 1192 aborda esta necesidad estableciendo lineamientos técnicos que consideran las propiedades físicas particulares del CO₂, muy distintas a las de otros líquidos transportados tradicionalmente por oleoducto.

La nueva práctica recomendada proporciona directrices sobre control de fracturas dúctiles, fluctuaciones de presión, interacción con materiales no metálicos y prevención de corrosión interna. Estos aspectos son clave para asegurar la integridad de las tuberías y prevenir incidentes durante la operación continua del sistema.

Reutilización de activos existentes y planificación de emergencia

Uno de los aportes clave del documento es su enfoque en la reutilización segura de infraestructura ya instalada, adaptándola para el transporte de CO₂. Además, ofrece criterios específicos para la elaboración de planes de respuesta ante emergencias, teniendo en cuenta los riesgos inherentes a las características físico-químicas del gas.

Para su desarrollo, API reunió a especialistas de múltiples disciplinas con experiencia directa en ingeniería de ductos, transporte de gases industriales y normativa de seguridad. El objetivo fue consolidar en un solo marco técnico el conocimiento acumulado sobre sistemas de conducción de CO₂, mejorando la fiabilidad operativa y apoyando el despliegue seguro de infraestructura energética baja en carbono.

Impulso a la infraestructura del CO₂ en EE. UU.

Con esta nueva práctica recomendada, el API refuerza su papel como referente técnico en la industria energética, proporcionando a operadores y desarrolladores una herramienta sólida para gestionar el aumento previsto en redes de CO₂.

Esta publicación llega en un momento clave, en el que la expansión de proyectos CCS requiere bases normativas claras para avanzar con seguridad y eficiencia.

Fuente: API

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