La compañía emergente Ammobia ha cerrado una ronda de financiación de 7,5 millones de dólares con el respaldo de inversionistas industriales clave como Shell Ventures, Chevron Technology Ventures y ALIAD, el brazo de capital riesgo de Air Liquide. La operación marca un paso decisivo hacia la validación industrial de su tecnología para producir amoníaco de forma más limpia y eficiente.
Nueva vía en la producción de amoníaco
El proceso Haber-Bosch ha sido el estándar para producir amoníaco desde hace más de un siglo. Sin embargo, su dependencia de temperaturas de 500 °C y presiones de 200 bar implica un elevado consumo energético y representa cerca del 2% de las emisiones globales de CO₂. Ammobia propone una alternativa que reduce significativamente esas condiciones extremas mediante nuevos avances en catálisis y diseño modular.
La propuesta tecnológica de Ammobia destaca por operar a presiones diez veces menores y temperaturas hasta 150 °C más bajas. Esto no solo mejora la eficiencia energética, sino que permite una reducción de hasta el 50% en los costos de capital. Además, sus unidades son modulares, pueden activarse y desactivarse según la disponibilidad de energía renovable y desplegarse cerca de los centros de consumo, evitando infraestructuras centralizadas.
Aplicaciones más allá del fertilizante
Si bien el amoníaco es ampliamente conocido por su uso en fertilizantes, Ammobia apunta a un espectro más amplio. Su tecnología podría abastecer la demanda creciente en sectores como el transporte marítimo, donde se exploran combustibles alternativos para reducir la huella de carbono. También se perfila como vector de almacenamiento de energía y químico base en la industria.
Con esta inversión, la empresa desarrollará su primera planta piloto y seleccionará a los primeros clientes para realizar pruebas industriales. La validación de su tecnología en condiciones reales será clave para consolidarse como opción viable frente a los métodos tradicionales.
Fuente: Ammobia vía LinkedIn
Foto: TechCrunch