Inhibidores de corrosión: nueva evaluación multifase

  • Autor: Inspenet TV.

  • Fecha de publicación: 1 Abril 2026

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Durante la AMPP Annual Conference + Expo 2026, Yolanda De Abreu, Corporate Scientist en SLB, puso el foco en una práctica habitual del sector oil and gas que podría estar limitando la eficacia de los tratamientos químicos. Su intervención cuestiona la selección de inhibidores de corrosión basada exclusivamente en la fase acuosa y abre el debate sobre la necesidad de adoptar criterios de evaluación más representativos de las condiciones reales de operación.

Un desafío persistente en oil and gas

La corrosión sigue siendo uno de los principales retos operativos en la industria energética. La integridad de los pipelines depende en gran medida del uso de inhibidores de corrosión, compuestos químicos que se adhieren a la superficie metálica y evitan el contacto directo con el agua.

Así mismo, en sistemas multifase (donde coexisten agua y crudo) el comportamiento de estos inhibidores es especialmente complejo. Dependiendo de su naturaleza, pueden distribuirse de forma diferente entre ambas fases, lo que condiciona su efectividad.

En este contexto, las compañías suelen evaluar el rendimiento de estos productos midiendo la cantidad residual presente en el agua. Sin embargo, este enfoque podría estar generando interpretaciones incompletas.

Limitaciones del enfoque tradicional

Uno de los puntos más relevantes de la presentación de De Abreu es la falta de correlación directa entre la cantidad de inhibidor en la fase acuosa y el nivel real de protección del metal.

A través de técnicas como cromatografía líquida y espectrometría de masas, el equipo de SLB analizó cómo se distribuyen los inhibidores entre las fases de aceite y agua. Los resultados muestran que clasificar estos productos únicamente en función de su presencia en el agua puede llevar a decisiones poco precisas.

De hecho, muchos operadores utilizan este parámetro como referencia principal, sin considerar otros factores dinámicos del sistema. Esta práctica, según la experta, debería revisarse de forma crítica.

El papel del crudo como reservorio

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el rol activo que desempeña la fase oleosa, lejos de ser un medio pasivo, el aceite actúa como un reservorio de inhibidor de corrosión.

Con el tiempo, los componentes del inhibidor migran desde el aceite hacia el agua, lo que contribuye a mantener la protección sobre la superficie metálica. Este fenómeno implica que la eficacia del tratamiento no es estática, sino que evoluciona en función del equilibrio entre ambas fases.

Así mismo, los ensayos demostraron que el tiempo de contacto es un factor determinante. Por ejemplo, separar las fases tras una hora ofrece un nivel de protección inferior frente a esperar varias horas, momento en el que se ha producido una mayor transferencia de inhibidor.

Este comportamiento cuestiona los métodos de laboratorio que evalúan únicamente la fase acuosa sin considerar la presencia de aceite en la parte superior del sistema.

Hacia una estandarización de los métodos

De Abreu subraya la necesidad de avanzar hacia una estandarización en la evaluación de inhibidores de corrosión. Actualmente, no existe un procedimiento uniforme entre proveedores químicos, lo que genera discrepancias en los resultados y dificulta la comparación entre soluciones.

En consecuencia, la experta propone incorporar sistemas bifásicos en los ensayos de laboratorio, replicando condiciones más cercanas a la operación real. Esta aproximación permitiría obtener datos más representativos y mejorar la toma de decisiones en campo.

Así mismo, la creación de estándares comunes facilitaría el alineamiento entre fabricantes y operadores, reduciendo la incertidumbre en la selección de productos.

Entrevista sobre inhibidores de corrosión en sistemas multifase durante AMPP 2026.
Yolanda D’Abreo, Corporate Scientist en SLB, durante una entrevista en la AMPP Annual Conference + Expo 2026. Fuente: Inspenet.

Impacto en la industria y en la operación

Desde una perspectiva operativa, este cambio de enfoque puede tener implicaciones directas en la gestión de la integridad de activos. Una evaluación más precisa de los inhibidores de corrosión permitiría optimizar tratamientos químicos y reducir riesgos asociados a fallos en pipelines.

Además, adoptar metodologías más realistas contribuiría a mejorar la eficiencia de los programas de mantenimiento y a prolongar la vida útil de las infraestructuras.

En paralelo, este tipo de avances pone de relieve la importancia de la investigación aplicada en un sector donde pequeños ajustes en los procesos pueden traducirse en mejoras significativas.

Talento y evolución del sector

Por otro lado, la entrevista también abordó uno de los desafíos estructurales de la industria: la escasez de profesionales especializados en corrosión y ciencia de materiales.

Según De Abreu, existe una necesidad creciente de atraer talento joven hacia este campo, especialmente en un momento en el que otras disciplinas como la inteligencia artificial captan mayor atención.

Así mismo, destacó el aumento de la presencia femenina en el sector, con más mujeres ocupando posiciones de responsabilidad. Esta evolución refleja un cambio positivo en la industria, que busca diversificar perfiles y fortalecer sus capacidades técnicas.

Una llamada a revisar los fundamentos

En definitiva, la aportación presentada en AMPP 2026 invita a replantear uno de los supuestos más arraigados en la evaluación de inhibidores de corrosión. Considerar el sistema completo (y no solo la fase acuosa) se perfila como un paso necesario para avanzar hacia prácticas más precisas y alineadas con la realidad operativa.

De este modo, la industria se enfrenta a la oportunidad de redefinir sus estándares y mejorar la protección de sus activos a largo plazo, en línea con enfoques como el planteado por SLB.

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Fuente: Inspenet.

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