En el marco de AMPP Annual Conference + Expo 2026, Jacob Ketter, Químico de Instrumentación en Gamry Instruments, explicó cómo la electroquímica se ha consolidado como una herramienta importante para entender la corrosión y optimizar la evaluación de materiales. Desde su experiencia de más de una década en la compañía, destacó el papel de las técnicas avanzadas en la mejora de los procesos industriales.
Gamry Instruments ha desarrollado instrumentación electroquímica desde 1989, con un enfoque inicial en la industria de la corrosión. A lo largo del tiempo, la compañía ha ampliado su alcance hacia múltiples aplicaciones, incluyendo baterías, recubrimientos y estudios de materiales.
Además, su tecnología se basa en equipos como potenciostatos y galvanostatos, fundamentales para realizar ensayos electroquímicos precisos. Así mismo, la empresa no se limita al desarrollo de hardware, ya que también ofrece formación especializada y recursos técnicos para profesionales que trabajan en entornos industriales y de investigación.
Por otro lado, esta combinación de instrumentación y conocimiento ha permitido a Gamry posicionarse como un referente en el análisis electroquímico aplicado, facilitando tanto la investigación como la toma de decisiones en campo.
La electroquímica resulta esencial para comprender la corrosión, ya que este fenómeno es, en esencia, un proceso electroquímico. El uso de técnicas específicas permite estudiar cómo los materiales interactúan con su entorno y cómo se degradan con el tiempo.
De este modo, herramientas como los potenciostatos permiten analizar distintos comportamientos, desde la evaluación de inhibidores hasta la detección de fallos en materiales. Entre los ensayos más utilizados se encuentran la polarización cíclica para el análisis de picaduras y otros métodos orientados a la corrosión localizada.
Así mismo, existen estándares como los desarrollados por ASTM que guían estos procedimientos, especialmente en sectores críticos como el de dispositivos médicos o infraestructuras expuestas a condiciones agresivas.
En particular, la espectroscopía de impedancia electroquímica (EIS) se ha convertido en una de las técnicas más relevantes dentro de la electroquímica aplicada a la corrosión. Su principal ventaja radica en su carácter no destructivo, lo que permite obtener información detallada sin alterar la muestra.
A diferencia de los métodos tradicionales de corriente continua, EIS proporciona una mayor densidad de información. Esto facilita comprender mejor los mecanismos que afectan a un material en condiciones reales, evitando procesos que puedan modificar su comportamiento original.
Además, esta técnica resulta especialmente útil en la evaluación de recubrimientos, dado que estos actúan como barreras y no permiten el paso de corriente en condiciones convencionales, EIS permite analizar su estado y evolución con el tiempo mediante señales de corriente alterna.
Por consiguiente, los profesionales pueden evaluar la calidad de un recubrimiento y detectar posibles degradaciones sin necesidad de esperar largos periodos o provocar daños que aceleren la corrosión.
En cuanto a la aplicación práctica, la electroquímica ofrece una ventaja clara en términos de velocidad.
Los ensayos electroquímicos permiten obtener resultados en plazos mucho más cortos en comparación con métodos tradicionales como la pérdida de peso.
Según explicó Ketter.
Gracias a esta rapidez, los ingenieros pueden evaluar cambios en formulaciones o condiciones de operación de manera casi inmediata. Esto permite validar hipótesis, descartar soluciones ineficaces y optimizar procesos sin necesidad de esperar largos ciclos de prueba.
Así mismo, la disponibilidad de datos en tiempo reducido mejora la eficiencia en el desarrollo de materiales y reduce costes asociados a pruebas prolongadas o decisiones tardías.

Sin embargo, uno de los mayores retos en la industria es la complejidad inherente a la corrosión. Este fenómeno depende de múltiples variables, como el tipo de material, el entorno, la temperatura, la presión o la presencia de esfuerzos mecánicos.
En este sentido, existen escenarios especialmente complejos, como materiales expuestos a ambientes con CO2 o H2S, estructuras embebidas en hormigón o sistemas sometidos a desgaste mecánico. Cada uno de estos factores introduce nuevas variables que dificultan la interpretación de los resultados.
Además, la combinación de condiciones como alta presión y temperatura o entornos gaseosos específicos requiere configuraciones experimentales avanzadas, lo que incrementa la dificultad del análisis.
Ante este panorama, la colaboración entre empresas, investigadores y organismos de estandarización resulta clave. Gamry trabaja junto a usuarios de su tecnología y participa en el desarrollo y validación de métodos basados en estándares como ASTM.
De igual forma, la compañía contribuye al avance del sector mediante soporte técnico y formación, ayudando a los profesionales a aplicar correctamente las técnicas electroquímicas en distintos contextos.
Actualmente, existen iniciativas para desarrollar nuevos estándares adaptados a condiciones específicas, como ensayos en entornos con CO2 utilizando cilindros rotatorios, lo que refleja la evolución constante del sector.
En definitiva, la electroquímica se posiciona como una herramienta imprescindible para el análisis de corrosión y recubrimientos en la industria moderna. Su capacidad para ofrecer información detallada en tiempos reducidos permite mejorar la toma de decisiones y optimizar el rendimiento de los materiales.
En el contexto de AMPP 2026, la participación de empresas como Gamry Instruments pone de relieve la importancia de seguir desarrollando tecnologías y metodologías que permitan abordar los retos actuales del sector con mayor precisión y eficiencia.
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Fuente: Inspenet.