En el AMPP Annual Conference + Expo 2026, Lindsay Corporation destacó el papel de la detección de fugas dentro de su propuesta tecnológica para infraestructuras críticas. En este contexto, Arun Kesavan, Senior Director, Commercial Sales & Product Management, explicó cómo la compañía combina monitorización avanzada y análisis de datos para mejorar el control de activos industriales.
Desde su fundación en 1955, la empresa ha desarrollado dos líneas principales de negocio: irrigación e infraestructura. Ambas comparten un elemento común: el uso de tecnología para optimizar operaciones. Así mismo, Lindsay ha centrado gran parte de su actividad en el diseño y fabricación de sistemas de monitorización remota aplicados a pipelines y otras infraestructuras clave.
Dentro del segmento de infraestructura, la compañía ha consolidado su experiencia en la monitorización de pipelines. Durante décadas, ha desarrollado tecnologías orientadas a garantizar la integridad de estos activos y mejorar su gestión.
Entre sus soluciones más reconocidas destaca la línea Scout, considerada su producto insignia. Este sistema permite realizar monitorización de rectificadores, un elemento importante en la protección contra la corrosión en tuberías. Gracias a esta tecnología, los operadores pueden obtener datos en tiempo real y optimizar el rendimiento de sus infraestructuras.
De este modo, la combinación de monitorización remota y análisis de datos permite a las empresas del sector oil & gas tomar decisiones más informadas y reducir riesgos operativos.
La detección de fugas emerge como el desarrollo más relevante dentro del portafolio actual de Lindsay.
Esta tecnología permite identificar filtraciones en etapas tempranas, antes de que se conviertan en incidentes de mayor escala.
Según explicó Kesavan.
A través de sistemas avanzados de monitorización, la solución es capaz de detectar pequeñas pérdidas en tanques, válvulas y pipelines. Esto facilita una respuesta rápida por parte de los operadores y evita que el problema evolucione.
Así mismo, la detección de fugas aporta una ventaja clara: el acceso anticipado a datos críticos. Contar con esta información permite actuar de forma preventiva y mantener la integridad de los activos, en un entorno donde los fallos pueden generar consecuencias significativas, esta capacidad marca una diferencia operativa.
El valor de la detección de fugas va más allá del control técnico, las fugas implican pérdidas de recursos, incrementan los costes operativos y pueden generar efectos negativos en el entorno.
En el caso de los pipelines, una fuga puede derivar en problemas de corrosión y afectar la seguridad de la infraestructura. Así mismo, también puede impactar a las comunidades cercanas y al medio ambiente. Por ello, identificar estos eventos de forma temprana resulta crucial para minimizar riesgos.
En consecuencia, las soluciones de monitorización y detección permiten a las empresas reducir la probabilidad de incidentes y mejorar la eficiencia operativa. Esta capacidad de anticipación se convierte en un factor determinante dentro de la gestión de activos en el sector energético.

Por su parte, más allá de la tecnología, Lindsay pone el foco en el servicio y el soporte al cliente como elementos diferenciales. Kesavan destacó que el acompañamiento continuo es fundamental para que los usuarios obtengan el máximo valor de las soluciones implementadas.
La compañía cuenta con presencia internacional, incluyendo mercados en Latinoamérica y otras regiones. Esta cobertura permite ofrecer soporte técnico en distintos entornos operativos y adaptarse a las necesidades específicas de cada cliente.
De esta manera, la combinación de tecnología y servicio refuerza la propuesta de valor de la empresa en un mercado altamente competitivo.
Finalmente, la detección de fugas refleja un cambio en la forma en que la industria aborda la gestión de infraestructuras. Frente a modelos reactivos, las soluciones actuales priorizan la anticipación y el análisis de datos en tiempo real.
En este escenario, Lindsay Corporation continúa desarrollando herramientas orientadas a mejorar la eficiencia y el control de activos. La capacidad de identificar problemas antes de que escalen se posiciona como un factor clave para el futuro del sector oil & gas.
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Fuente: Inspenet.