Gestión de proyectos híbridos: Cuando Agile y PMI deben coexistir

La Gestión de proyectos híbridos permite balancear certeza técnica y aprendizaje progresivo, evitando rigidez operativa y pérdida de control en proyectos EPC.
Gestión de proyectos híbridos: Cuando Agile y PMI deben coexistir

En proyectos industriales de Ingeniería, Procura y Construcción (EPC por sus siglas en inglés), la gestión rara vez falla por falta de esfuerzo; falla por la naturaleza y complejidad del trabajo. La construcción y la procura crítica necesitan secuencia, permisos, inspecciones, trazabilidad y contratos. La ingeniería, en cambio, sobre todo en las primeras etapas,  convive con incertidumbre: interferencias, restricciones operativas, datos incompletos, normas ambientales y decisiones del cliente que evolucionan.

Intentar dirigir un proyecto EPC con un único estilo de gestión conduce a dos escenarios: o te vuelves tan rígido que retrasas decisiones y atas la secuencia (ingeniería-procura-obra), o te vuelves tan flexible que pierdes control, crece el retrabajo y se abren las puertas a reclamos. La respuesta técnica no es elegir un bando o estilo, es diseñar un sistema que sepa dónde necesitas certeza y dónde necesitas aprendizaje. Ese sistema se llama gestión de proyectos híbridos. Conoce más a continuación.

El problema real en EPC

En EPC, la cadena de dependencias castiga los errores de enfoque. Si la ingeniería se congela demasiado temprano para cumplir un plan, se liberan paquetes con incertidumbre escondida y el costo aparece después en obra. Si la ingeniería no libera nada hasta tener todo perfecto, procura y obra se quedan esperando, y el proyecto pierde ritmo. En ambos casos, el resultado típico es el mismo: cambios tardíos, re-trabajo, más horas y un cronograma que deja de representar la realidad.

Lo que el sector necesita es un equilibrio operativo, mantener control contractual y gobernanza, mientras se crea un mecanismo para validar temprano lo incierto. Y eso se logra con estructura.

¿Qué es la gestión de proyectos híbridos?

La gestión de proyectos híbridos es un enfoque (approach) para diseñar y gobernar un proyecto combinando, de forma intencional, dos lógicas de gestión: la predictiva (plan, control, cumplimiento) y la adaptativa (iteración–feedback–aprendizaje). No se trata de hacer un poco de todo; consiste en decidir qué partes del proyecto deben ser estables y controladas y qué partes deben evolucionar con validaciones tempranas, manteniendo coherencia entre principios, método/metodología, marcos y prácticas (Vila Grau & Capuz Rizo, 2022).

Para entenderlo sin confusión, conviene verlo por niveles:

1. Enfoque (el porqué y el cómo se gobierna)

El enfoque es la capa más alta; define los principios de gobierno, las prioridades y la lógica de decisión. En una gestión de proyectos híbridos, el enfoque se resume así: predictivo, donde el costo del cambio es alto y las interfaces son rígidas (contratos, adquisiciones críticas, construcción y montaje), y adaptativo, donde la incertidumbre es alta y validar temprano reduce riesgo (ingeniería por paquetes, integración, automatización, comisionamiento por sistemas y documentación progresiva). Esta segmentación por naturaleza del trabajo es la esencia del híbrido: no se aplica “Agile” o “PMI” al proyecto completo, sino donde aportan valor.

2. Método/metodología (el sistema de trabajo)

El método/metodología es la forma operativa de poner en práctica el enfoque. Define el sistema completo con el que se gestiona el proyecto o una parte relevante de él: reglas, procedimientos, entregables de gestión, roles de decisión, gobernanza, control de cambios y mecanismos de coordinación. En EPC, un método híbrido suele combinar componentes tradicionales (por fases, hitos, línea base y control integrado) con componentes adaptativos para diseñar, validar y liberar entregables en incrementos. En esa línea, SixSigma.us describe el híbrido como una combinación estratégica entre modelos tradicionales tipo cascada y metodologías ágiles iterativas, basada en selección e integración cuidadosa para conservar estructura y adaptarse al contexto (SixSigma.us, 2024).

3. Marcos de gestión de proyectos (cómo se organiza)

Un marco (framework) no siempre cubre todo el sistema de gestión, sino que provee una estructura reusable para organizar la ejecución en un tipo de trabajo. Explicado de manera más simple: si la metodología define el sistema completo, el marco define cómo operas en el día a día con reglas y rutinas específicas, cómo se organiza el trabajo. Por ejemplo, Scrum organiza trabajo por iteraciones y roles definidos; Kanban organiza trabajo por flujo, límites de WIP y políticas explícitas; y en construcción, marcos como Last Planner ordenan la planificación colaborativa y la gestión de restricciones.

En un híbrido, los marcos se seleccionan por dominio: no se impone Scrum a la obra, ni se gestiona la ingeniería temprana solo con Gantt; se elige el marco que mejor controla el riesgo en ese tramo del proyecto.

4. Prácticas y técnicas (lo que el equipo hace y entrega)

Las prácticas son técnicas concretas que hacen funcionar el sistema: criterios de aceptación, tableros de flujo, gestión de restricciones en obra, registro de riesgos, WBS/EDT para descomponer entregables, sesiones de revisión temprana, control de configuración, y ciclos de liberación. En la gestión de proyectos híbridos, estas prácticas deben estar alineadas con el enfoque; de lo contrario, ocurre el problema del iceberg: se copia la parte visible (rituales), pero no el fundamento (valores, criterios, autoridad para decidir), y el sistema no sostiene resultados (Vila Grau & Capuz Rizo, 2022).

En conclusión, el enfoque define cómo se gobierna; el método/metodología define el sistema completo de gestión; los marcos definen cómo se ejecuta el trabajo en cada dominio y las prácticas son las acciones concretas que hacen que todo funcione.

Diferencia de un híbrido real de una mezcla improvisada

Un proyecto híbrido bien diseñado se reconoce porque establece reglas explícitas y verificables: qué significa terminado para cada entregable (Definition of Done, DoD), quién acepta y con qué evidencia, cómo se prioriza (valor, riesgo y restricciones), cómo se gestiona el cambio sin perder trazabilidad contractual, y cómo se reporta el avance (entregables aceptados + control de hitos). Si estas reglas no existen, no hay gestión híbrida: hay improvisación con etiquetas. En EPC eso se paga caro porque se generan retrabajos, bloqueos, órdenes de cambio tardías y un cronograma que deja de representar la realidad.

Fundamentos del enfoque predictivo

El enfoque predictivo, común en ambientes PMI, se apoya en un principio central: definir una línea base y administrar el proyecto midiendo realidad contra plan. En EPC esto no es burocracia; es supervivencia contractual y coordinación multi-actor.

Sus fundamentos, aterrizados al campo, son la línea base (alcance, tiempo, costo), la gestión formal de cambios para evitar cambios silenciosos que luego explotan como reclamos, la gestión de riesgos para anticipar impactos técnicos y comerciales, la gobernanza por hitos y fases con criterios de aprobación, y la disciplina en adquisiciones y calidad para asegurar compra, inspección, documentación y cumplimiento.

En otras palabras: PMI aporta el sistema nervioso del proyecto. Sin esa estructura, en proyectos EPC de alta exposición, la gestión se vuelve reactiva y frágil.

Fundamentos del enfoque ágil

La definición de ágil en industria no es hacer las cosas rápido, ni trabajar sin plan. Es gestionar trabajo incierto con un sistema que transforma incertidumbre en decisiones mediante ciclos cortos, entregables verificables y retroalimentación frecuente.

Los fundamentos operativos del enfoque ágil aplicado a EPC incluyen entrega incremental verificable (avances pequeños, pero utilizables), priorización por valor y riesgo (primero lo que desbloquea procura/obra o cierra interfaces críticas), feedback temprano y aceptación parcial (revisar pronto evita cambios tardíos), transparencia del flujo (trabajo visible, bloqueos visibles), límites al trabajo en curso (menos multitarea, más cierre real) y una definición objetiva de terminado para liberar entregables con calidad.

En EPC, lo ágil es especialmente valioso durante ingeniería e integración porque permite liberar paquetes listos para comprar/instalar sin esperar a que el 100 % esté completo, manteniendo criterios estrictos.

¿Cuál es el origen de Agile y por qué fue necesario?

Agile nace como reacción a entornos donde la planificación detallada al inicio no alcanza porque los requisitos cambian o se descubren en el camino. Su hito formal es el Manifiesto Ágil (2001), surgido en el mundo del software, donde los cambios son frecuentes y el costo de iterar es relativamente bajo (Beck et al., 2001).

Lo importante para la industria no es copiar software, sino entender el porqué: cuando el conocimiento se construye progresivamente, conviene gestionar con ciclos de aprendizaje.

La NASA documenta esto muy bien con un caso que sirve como espejo para EPC: lograr ingeniería ágil dentro de una gobernanza tradicional (lo que ellos llaman waterfall world). En su experiencia, la clave fue aplicar rigor de proceso cuando importa y construir una definición de terminado que incluya artefactos y trazabilidad, sin burocracia innecesaria. Es exactamente la conversación EPC: cumplir norma/contrato, pero sin congelar el aprendizaje técnico.

Fit for purpose: la regla madre del híbrido

PMI resume muy bien el porqué del híbrido con una idea: no existe una sola receta válida para todos los proyectos. La disciplina está migrando hacia el enfoque fit for purpose (adecuado al propósito), es decir, ajustar el método al contexto y no al revés. En el blog del PMI, Conforto (2024) lo describe como un cambio de paradigma: priorizar fit for purpose en lugar de imponer un único marco en toda la organización.

Y agrega un dato importante: la adopción de proyectos híbridos ha crecido un 57,5 % desde 2020 a 2023. Los proyectos híbridos crecen porque los proyectos reales combinan componentes rígidos (contratos, obra, QA/QC) con componentes dinámicos (ingeniería e integración). Fit for purpose es el principio rector para que Agile y PMI coexistan sin fricción, adoptando soluciones específicas y personalizadas (Conforto, 2024).

Errores comunes al mezclar Agile y PMI (y cómo evitarlos)

1. Agilidad sin disciplina contractual

Este error aparece cuando se intenta ser ágil sin respetar el peso contractual de un proyecto EPC. En la práctica, los cambios se gestionan de forma informal: decisiones en reuniones sin acta, aprobaciones por chat, revisiones enviadas sin control de configuración o acuerdos que nunca se traducen a un cambio formal con impacto. Al inicio parece eficiente, pero el costo llega después, cuando el cambio se convierte en retrabajo en obra o en una compra equivocada.

Y cuando toca defender impacto en tiempo y costo, no hay trazabilidad suficiente para sustentar un reclamo. La corrección no es burocracia, es claridad. Por lo tanto, separa cambios operativos de cambios contractuales, define un flujo de aprobación por criticidad, mantén control de versiones (“issued for…”), y exige evidencia mínima para liberar entregables que afectan procura y construcción.

2. Ciclos sin DoD (Definition of Done)

Aquí el problema no es trabajar por ciclos, sino hacerlo sin una definición objetiva de terminado. En EPC, DoD no significa lo dibujé, ni lo envié a revisión; significa que el entregable está realmente listo para habilitar el siguiente paso sin riesgo. Cuando no existe DoD, aparece el falso progreso: el reporte muestra entregables al 90 % o en revisión, pero casi nada queda aprobado y utilizable. Se acumula inventario de trabajo incompleto: notas abiertas, interferencias sin cerrar, listas de materiales inconsistentes, criterios pendientes de QA o del cliente.

Luego el proyecto lo paga con RFIs, paradas, retrabajo y cambios tardíos. La solución es amarrar cada ciclo a entregables aceptados y versionados, con criterios de aceptación por tipo de documento (plano IFC, datasheet, MTO, procedimiento) y con una regla simple: si no cumple DoD, no se libera a procura ni a obra.

3. Ceremonias sin decisiones

Se copian reuniones con nombres ágiles, pero no se construye autoridad para priorizar, aceptar entregables o remover restricciones. Entonces las reuniones se vuelven estatus repetitivo: los bloqueos reaparecen, las revisiones terminan en lo revisamos y te avisamos y el equipo concluye que Agile es solo más reuniones. En un híbrido sano, cada ceremonia tiene propósito y salida: la revisión debe cerrar aprobación o rechazo con criterios; el estatus diario debe levantar impedimentos reales; y la retro debe generar acciones concretas que cambien el sistema. Si no hay decisiones, no hay agilidad; hay fatiga.

4. Multitarea excesiva: mucho trabajo abierto, poco cierre

Este error se ve cuando el proyecto intenta avanzar por todos lados a la vez: ingeniería abre demasiados paquetes simultáneos, procura lanza órdenes de compra sin madurez suficiente, hay saturación de documentación, y obra inicia frentes con restricciones no resueltas. El sistema se congestiona, suben los tiempos de ciclo y baja la calidad, porque el trabajo se queda a medio camino en múltiples bandejas. La corrección es tratarlo como un problema de flujo: priorizar por valor y riesgo, limitar el trabajo en curso en los cuellos de botella y definir criterios de entrada para iniciar actividades. En obra, esto se traduce en comprometer solo trabajo ejecutable; en ingeniería, en terminar y liberar antes de abrir más frentes.

5. Congelar demasiado temprano

Para cumplir el plan, se congela ingeniería antes de tener información suficiente. En papel parece control, pero la incertidumbre se traslada al lugar más caro: el campo. Cuando se emite IFC con interferencias conocidas, se compran equipos sin validar interfaces o se fija una secuencia de montaje sobre información inmadura, la realidad del sitio rompe el plan y dispara cambios tardíos.

Un híbrido profesional evita el congelamiento prematuro, trabaja por paquetes y por criterios de madurez, no por fechas arbitrarias. Define puertas técnicas para liberar compras críticas y emitir para construcción, valida temprano lo incierto (walkdowns, coordinación interdisciplinaria, cierre de interfaces) y alinea el cronograma maestro con madurez real para que el plan represente el proyecto y no un deseo.

El siguiente video muestra las diferencias entre estos dos enfoques de gestión de proyectos. Fuente: KodeKloud.

¡Explicación de Agile vs. Cascada!
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¡Explicación de Agile vs. Cascada!

Conclusiones

El futuro práctico de EPC no es ágil o predictivo: es híbrido por diseño. La gestión de proyectos híbridos permite mantener control y gobernanza donde el costo del cambio es alto, y aplicar enfoques adaptativos donde la incertidumbre debe reducirse con entregas incrementales, aceptación real y flujo visible. Cuando se implementa con rigor, PMI deja de sentirse como burocracia y Agile deja de sonar a discurso: ambos se convierten en un sistema coherente que mejora confiabilidad, reduce retrabajo y protege compromisos de plazo y costo.

Y aquí vale una pregunta para cerrar con honestidad técnica: ¿su proyecto está gestionado por costumbre o por propósito? En concreto, ¿tiene claramente definido dónde necesita control predictivo y dónde necesita ciclos cortos para reducir incertidumbre antes de que llegue a obra? Esa respuesta suele marcar la diferencia entre un híbrido que ordena el proyecto… y uno que solo cambia el nombre de las reuniones.

Referencias 

  1. Conforto, E. (2024). The Hybrid Era: Project management embraces the fit-for-purpose approach. Project Management Institute (PMI). The PMI Blog. https://www.pmi.org/blog/project-management-embraces-the-fit-for-purpose-approach
  2. KodeKloud (2025). DevOps vs. Agile: Are they really different? https://youtube.com/shorts/7vBPfGIg2EY?si=xJezSwuro04F6g6b
  3. NASA (2024). Agile Software Engineering in NASA’s Waterfall World
  4. SixSigma.us. (2024). Hybrid project management: The ultimate guide to blending Agile and Waterfall methodologies. SixSigma.us. https://www.6sigma.us/project-management/hybrid-project-management/
  5. Vila Grau, J. L., & Capuz Rizo, S. (2022, July 5–8). La gestión híbrida de proyectos según los modelos del PMBOK y PRINCE2. 26th International Congress on Project Management and Engineering, Terrassa, España.
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