Tabla de Contenidos
- Crecimiento del consumo energético por la IA
- El imperativo estratégico: Inversión y planificación
- Tres pilares para la transformación energética
- IA vs demanda eléctrica global
- Transformando los modelos de planificación energética
- Implicaciones globales y regionales
- Riesgos operativos y estratégicos
- El camino desafiante y más allá
- IA como un estratega energético global
- Conclusión
- Referencias
La incursión de la energía para la IA (inteligencia artificial) está transformando industrias, economías y sociedades enteras. Sin embargo, detrás de cada modelo de lenguaje avanzado, cada sistema de reconocimiento de imágenes y cada algoritmo de aprendizaje profundo, existe una realidad ineludible: un consumo energético sin precedentes que está llevando la infraestructura eléctrica mundial hasta sus límites.
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una infraestructura poderosa de la economía digital. Su adopción acelerada en sectores industriales, energéticos, financieros y logísticos está generando una transformación profunda y, en muchos casos, subestimada: el crecimiento exponencial del consumo energético asociado a la computación avanzada.
Crecimiento del consumo energético por la IA
Según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda de electricidad de los centros de datos y las instalaciones a hiperescala se duplicará con creces para 2030, alcanzando la asombrosa cifra de 945 teravatios-hora (TWh). Para poner esta magnitud en perspectiva, esto equivale a superar toda la demanda eléctrica anual de Japón, la tercera economía más grande del mundo.
Los procesos de entrenamiento de modelos de IA, que pueden requerir miles de procesadores trabajando simultáneamente durante semanas, demandan cantidades ingentes de energía para la IA que van mucho más allá de lo que las infraestructuras actuales fueron diseñadas para soportar.
El siguiente gráfico muestra una tendencia acelerada y no lineal del consumo energético asociado a la inteligencia artificial, pasando de aproximadamente 50 TWh/año en 2020 a más de 1.200 TWh/año proyectados para 2035. Este crecimiento exponencial refleja un cambio estructural profundo en la relación entre infraestructura digital y sistema eléctrico global. Este crecimiento exponencial no es una mera estadística. Representa un punto de inflexión en la historia energética global, donde las necesidades computacionales de la IA están redefiniendo los fundamentos mismos de cómo generamos, distribuimos y consumimos electricidad.

El imperativo estratégico: Inversión y planificación
Los países y empresas que aspiran a liderar en la era de la IA enfrentan un imperativo claro: deben comprender profundamente las repercusiones que esta tecnología tendrá en sus cadenas de suministro energético, infraestructuras y estabilidad de la red eléctrica. Más importante aún, deben acelerar programas de inversión proactivos que no solo respondan a estos desafíos, sino que los anticipen.
La pregunta central que define este momento histórico es: ¿cuál es la mejor manera de abastecer de energía de forma eficaz y sostenible a los centros de datos del futuro?
Hoy, las necesidades computacionales de la IA están redefiniendo los fundamentos mismos de cómo generamos, distribuimos y consumimos electricidad, introduciendo nuevos retos técnicos, operativos y estratégicos para gobiernos y operadores industriales.
Tres pilares para la transformación energética
Generación renovable y conexión a la red
Para satisfacer la escala de demanda que requieren los procesos computacionales de la IA y sus sistemas avanzados de refrigeración líquida, es necesaria una mejora radical en la generación de electricidad energía para la IA y la conexión a la red. Esto implica no solo aumentar la capacidad, sino también modernizar completamente la infraestructura existente para manejar cargas de trabajo intensivas y continuas.
La transición hacia fuentes de energía renovable se ha convertido en una prioridad no negociable. Los centros de datos modernos están buscando activamente asociaciones con proveedores de energía solar, eólica e hidroeléctrica para garantizar un suministro constante que sea también ambientalmente responsable.

Eficiencia energética en los centros de datos
Los propios centros de datos deben reinventarse para ser más eficientes desde el punto de vista energético. Esto incluye la implementación de tecnologías de refrigeración avanzadas, arquitecturas de hardware optimizadas, y sistemas de gestión inteligente que maximicen cada vatio consumido. Las innovaciones en refrigeración líquida, por ejemplo, están permitiendo densidades de computación mucho mayores mientras reducen el consumo energético global.
La reinvención energética de los centros de datos de alta densidad, caracterizado por filas de racks de servidores, sobre los cuales se superponen íconos digitales asociados a sostenibilidad, eficiencia, crecimiento, energías renovables y economía circular. Esta superposición visual no es casual: simboliza la transformación obligatoria de la infraestructura digital tradicional hacia un nuevo paradigma energético, este concepto lo podemos apreciar en la siguiente imagen.

Diversificación del suministro y autosuficiencia
La dependencia exclusiva del mercado energético abierto expone a los operadores de centros de datos a la volatilidad de precios y la inestabilidad del suministro. Esta vulnerabilidad está impulsando un cambio de paradigma hacia la autosuficiencia energética.
El logro de la autosuficiencia está catalizando colaboraciones innovadoras entre sectores tradicionalmente separados. Iniciativas como «Power Foundry» de Chevron-GE Vernova y la asociación entre Google, Intersect Power y TPG Rise Climate ejemplifican este nuevo modelo de cooperación. Estas empresas conjuntas están diseñadas específicamente para abastecer de energía sostenible a múltiples centros de datos de escala gigavatio, creando ecosistemas energéticos integrados que reducen riesgos y optimizan costos.
Estas alianzas representan más que simples acuerdos comerciales. Son manifestaciones de un reconocimiento colectivo de que el futuro de la IA y el futuro de la energía están inextricablemente vinculados, y que ninguno puede avanzar exitosamente sin el otro.

IA vs demanda eléctrica global
La comparación entre la evolución de la demanda eléctrica global y el consumo energético vinculado a la IA permite identificar una dinámica clave:
Mientras la demanda total de electricidad crece de forma relativamente estable (impulsada por la electrificación industrial, el transporte eléctrico y el crecimiento económico), el consumo de energía para la IA presenta una pendiente significativamente más pronunciada.

Aunque hoy la IA representa una fracción menor del consumo total, su tasa de crecimiento la posiciona como uno de los principales impulsores de la demanda futura. En términos de planificación energética, no es el volumen actual lo que genera mayor preocupación, sino la velocidad del cambio.
Mensaje estratégico: la IA no domina aún el consumo eléctrico global, pero domina la dinámica de crecimiento que define las inversiones futuras.
Transformando los modelos de planificación energética
El surgimiento de los centros de datos de IA está provocando cambios radicales en los fundamentos de la demanda, el suministro y la distribución de energía para la IA. Los modelos tradicionales de planificación energética, diseñados para patrones de consumo relativamente predecibles y distribuidos, deben evolucionar para acomodar concentraciones masivas de demanda que operan las 24 horas del día.
Esta transformación requiere:
Desarrollo acelerado de capacidad renovable: La construcción de nuevas instalaciones de generación debe proceder a un ritmo sin precedentes, con énfasis en fuentes limpias y sostenibles que puedan operar de manera continua para suplir la demanda de energía para la IA.
Ampliación y modernización de redes eléctricas: Las redes de transmisión y distribución deben expandirse y actualizarse para manejar flujos de energía para la IA más intensos y direccionales, frecuentemente hacia ubicaciones que históricamente no han sido centros de alta demanda.
Integración de tecnologías avanzadas: La implementación de sistemas de almacenamiento de energía, redes inteligentes, y tecnologías de gestión de demanda se está convirtiendo en estándar para garantizar estabilidad y eficiencia.
Implicaciones globales y regionales
El impacto de esta transformación energética variará significativamente según las regiones. Los países con infraestructura energética robusta y abundantes recursos renovables tienen una ventaja competitiva natural para convertirse en centros globales de IA. Aquellos que no inviertan proactivamente en su capacidad energética corren el riesgo de quedar relegados en la economía digital emergente.
Para las economías en desarrollo, esto presenta tanto un desafío como una oportunidad única. Si bien la inversión requerida es sustancial, la construcción de infraestructura energética moderna desde cero puede permitir la adopción de las tecnologías más avanzadas sin las restricciones de sistemas heredados.
Riesgos operativos y estratégicos
La comparación entre la evolución de la demanda eléctrica global y el consumo energético vinculado a la IA permite identificar una dinámica clave:
Mientras la demanda total de electricidad crece de forma relativamente estable (impulsada por la electrificación industrial, el transporte eléctrico y el crecimiento económico), el consumo energético de la IA presenta una pendiente significativamente más pronunciada.
Aunque hoy la IA representa una fracción menor del consumo total, su tasa de crecimiento la posiciona como uno de los principales impulsores de la demanda futura. En términos de planificación energética, no es el volumen actual lo que genera mayor preocupación, sino la velocidad del cambio.
El camino desafiante y más allá
La intersección entre la IA y la energía define uno de los desafíos más críticos de nuestra era. El éxito en navegar esta transición determinará no solo qué países y empresas liderarán la energía para la IA, sino también cómo enfrentaremos colectivamente los imperativos de sostenibilidad y cambio climático.
La solución no radica en elegir entre avance tecnológico y responsabilidad ambiental, sino en reconocer que ambos deben avanzar juntos. Los centros de datos del futuro serán testimonios de nuestra capacidad para innovar no solo en computación, sino también en cómo generamos y utilizamos la energía que los alimenta.
El momento de actuar es ahora. Las decisiones de inversión y planificación que tomemos hoy determinarán la viabilidad y sostenibilidad de la infraestructura de IA durante las próximas décadas. En este contexto, la pregunta no es si podemos permitirnos hacer estas inversiones, sino si podemos permitirnos no hacerlas.
IA como un estratega energético global
La inteligencia artificial ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del software o la innovación digital. Hoy emerge como un estratega energético global, capaz de influir directamente en políticas públicas, decisiones de inversión e infraestructura crítica.
Comprender esta relación no es opcional. Es un requisito estratégico para garantizar la sostenibilidad, competitividad y resiliencia de los sistemas energéticos del futuro.
La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) ha trasladado el debate energético desde el plano conceptual al terreno físico y operativo. Detrás de cada modelo entrenado, cada inferencia en tiempo real y cada sistema autónomo, existe una infraestructura tangible que consume energía, disipa calor y exige confiabilidad absoluta.
En este contexto, los data centers orientados a cargas de IA se han convertido en uno de los principales factores de presión sobre los sistemas eléctricos modernos, revelando límites que durante décadas permanecieron ocultos.
Conclusión
La expansión de la inteligencia artificial está redefiniendo el equilibrio entre infraestructura digital y sistema eléctrico, haciendo evidente que la energía para la IA será un factor crítico de viabilidad tecnológica. En este contexto, los centros de datos deben reinventarse como infraestructuras energéticamente eficientes, inteligentes y resilientes, capaces de optimizar su consumo, integrarse con fuentes limpias y operar dentro de los límites del sistema eléctrico. La eficiencia energética deja de ser una mejora operativa para convertirse en una condición esencial que determinará la sostenibilidad, competitividad y continuidad del desarrollo de la IA a largo plazo.
Referencias
- https://www.sciencedirect.com/special-issue/10XVD3QPCGD
- https://blog.google/inside-google/infrastructure/new-approach-to-data-center-and-clean-energy-growth
- https://www.chevron.com/newsroom/2025/q1/power-solutions-for-us-data-centers
- https://www.iea.org