En medio de la incertidumbre que rodea al precio del carbono, las principales compañías navieras y tecnológicas del sector marítimo siguen apostando por una transición hacia operaciones más limpias. Aunque la Organización Marítima Internacional (OMI) ha retrasado temporalmente la aplicación de un precio global al carbono, la industria no ha perdido el impulso hacia la descarbonización.
La industria naviera y su estrategia de largo plazo
Pese a los cambios regulatorios, muchas empresas continúan invirtiendo en buques propulsados por combustibles alternativos como gas natural licuado (GNL), metanol y amoníaco. Estos barcos de doble combustible representan un porcentaje creciente de los nuevos pedidos en astilleros. De hecho, se proyecta que para 2028 la mayoría de las nuevas entregas serán compatibles con tecnologías más limpias, según análisis recientes.
Hakan Agnevall, CEO de Wartsila, destacó que los armadores mantienen una perspectiva de inversión a 30 años, lo que reduce el impacto de decisiones políticas temporales.
No es atrevido decir que las regulaciones cambiarán durante esos 30 años.
Afirmó.
Precio del carbono y metas climáticas
La OMI estableció en 2023 el objetivo de alcanzar cero emisiones netas alrededor de 2050. Si bien el retraso en el establecimiento del precio del carbono podría haber generado dudas, lo cierto es que los marcos regulatorios regionales, como los impuestos al carbono en Europa, han incentivado la acción anticipada.
Por ahora, las grandes navieras prefieren adelantarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente. Incluso empresas como Pacific Basin, que han apostado por buques tradicionales en algunos casos, siguen observando de cerca la evolución del mercado de combustibles ecológicos.
Un mercado en transformación acelerada
Las inversiones en tecnología verde no se limitan a los motores. También se están incorporando dispositivos de eficiencia energética y soluciones digitales para reducir el consumo. Según datos del Consejo Mundial de Transporte Marítimo, más de 1.100 buques de doble combustible han sido entregados o están en pedido, representando una inversión superior a los 150.000 millones de dólares.
Mientras tanto, los actores del sector insisten en que la preparación tecnológica será clave para cumplir los objetivos climáticos globales, independientemente del calendario político. Con ello, el transporte marítimo reafirma su papel dentro de la transición energética global.
Fuente: Reuters
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