Shell enfrenta una fuerte caída en reservas y necesita acuerdos clave

La petrolera británica tiene menos de ocho años de vida útil de reservas y deberá recurrir a adquisiciones o hallazgos exploratorios para sostener su producción.
Logo de Shell en una estación iluminada

Las reservas probadas de Shell han caído a 8.100 millones de barriles de petróleo equivalente, el nivel más bajo registrado por la compañía en más de una década. Según datos de Wood Mackenzie, esto implica que su vida útil de reservas se reducirá a menos de 8 años a partir de 2025, un indicador que genera alarma dentro del sector.

Este descenso en las reservas sitúa a Shell por detrás de competidores como ExxonMobil y TotalEnergies, que presentan más de 12 años de vida útil cada una. La brecha en la sostenibilidad futura de la producción se ha convertido en uno de los principales desafíos estratégicos para la firma dirigida por Wael Sawan.

Proyecciones apuntan a un déficit de hasta 800.000 barriles diarios

Shell estima que, de no tomar medidas, enfrentará un déficit de producción que podría alcanzar entre 350.000 y 800.000 barriles diarios de petróleo equivalente para 2035. Esta brecha no solo pone en riesgo los planes de crecimiento, sino también su capacidad para mantener estables los volúmenes de crudo actuales.

Aunque el CEO había proyectado una brecha más moderada para 2030, entre 100.000 y 200.000 boe/día, Shell no ha actualizado esas cifras tras nuevos análisis, generando incertidumbre entre los inversores.

La respuesta: exploración agresiva y potenciales adquisiciones

La compañía ha intensificado su estrategia de exploración en zonas como el Golfo de México, Brasil, Nigeria, Angola, Sudáfrica y Namibia. A pesar de que estos esfuerzos han permitido cerrar parte del déficit de corto plazo, los analistas son escépticos respecto a su efectividad a largo plazo.

Desde firmas como RBC y Bernstein coinciden en que las inversiones incrementales no serán suficientes. La analista Irene Himona calificó la vida útil de las reservas de Shell como “muy baja” y urgió un nuevo enfoque centrado en la exploración o fusiones.

Shell apuesta por el gas natural licuado como vía de escape

En paralelo, Shell ha redoblado su apuesta por el gas natural licuado (GNL), con el objetivo de aumentar sus ventas en al menos un 5% anual durante la década. Sin embargo, parte de ese crecimiento no estará respaldado por producción propia, lo que genera una dependencia adicional de alianzas y compras externas.

En sus declaraciones más recientes, Sawan prometió mantener estable la producción de crudo y aumentar un 1% anual en hidrocarburos, pero el entorno actual pone en duda el cumplimiento de estos compromisos sin una reconfiguración profunda de la cartera de activos.

Un futuro incierto que depende de decisiones audaces

El panorama de Shell revela un punto de inflexión. Con reservas en declive, proyectos maduros en agotamiento y una carrera tecnológica que no cede, la empresa debe decidir si apostará por grandes adquisiciones, redoblará su presencia en nuevos mercados exploratorios o redefinirá su modelo operativo.

La industria observa de cerca los próximos pasos, en un contexto donde la transición energética avanza más lento de lo esperado y el petróleo sigue siendo clave en la matriz global.

Fuente: Reuters