La petrolera estatal Hindustan Petroleum (HPCL) concretó su primera adquisición de crudo venezolano al comprar 500.000 barriles de petróleo Merey para su refinería en Visakhapatnam, ubicada en el estado de Andhra Pradesh. Esta planta, recientemente modernizada para procesar crudo pesado, es crucial en la estrategia de diversificación energética del país asiático.
HPCL había anunciado en enero su intención de importar petróleo de Venezuela, anticipando ajustes en su matriz de proveedores debido a las tensiones comerciales con socios como Rusia.
Por su parte, Indian Oil Corporation (IOC), la mayor refinería del país, también participó en el acuerdo, adquiriendo 1,5 millones de barriles del mismo crudo. La compañía ya había importado petróleo venezolano en 2024, y su refinería de Paradip en el estado de Odisha ha procesado anteriormente crudo Merey con buenos resultados operativos.
El embarque, de tipo VLCC (Very Large Crude Carrier), será despachado por la comercializadora global Trafigura y tiene previsto arribar a la costa este de India en la segunda mitad de abril.
Trafigura fue el intermediario en esta operación conjunta entre IOC y HPCL, la firma obtuvo recientemente una licencia del gobierno de EE.UU. que le permite comercializar petróleo venezolano, una autorización que comparte con Vitol, otra gigante del trading energético.
Según fuentes del mercado, el precio acordado por el crudo Merey se estableció con referencia al marcador de Dubai, y las condiciones son similares a las ofrecidas a Reliance Industries, que también compró recientemente crudo venezolano a Vitol con un descuento de entre 6,50 y 7 dólares por barril frente al Brent.
La operación ocurre en un momento delicado para India, ya que Estados Unidos ha expresado su expectativa de que Nueva Delhi reduzca sus compras de petróleo ruso. Si bien el gobierno indio no ha anunciado oficialmente una disminución, las acciones recientes apuntan a un replanteamiento de su política energética externa.
Washington ha condicionado la mejora de las relaciones comerciales a ciertos gestos diplomáticos y económicos por parte de India. En este contexto, la diversificación hacia proveedores como Venezuela responde tanto a intereses estratégicos como operativos.
Las sanciones económicas a Venezuela siguen vigentes, pero han sido parcialmente flexibilizadas para algunos actores globales. Esto ha permitido que crudo como el Merey, altamente denso y adecuado para refinerías adaptadas, vuelva a posicionarse en mercados lejanos como el asiático.
El caso de India refleja un interés creciente por aprovechar las condiciones de mercado favorables para petróleo venezolano, incluyendo descuentos por barril y disponibilidad inmediata. A su vez, la operación también refleja cómo las tensiones geopolíticas reconfiguran las rutas de importación y obligan a los países a reevaluar sus alianzas comerciales.

Shell se encuentra en una carrera contrarreloj, sus reservas probadas de petróleo y gas han caído a su nivel más bajo desde al menos 2013, con una vida útil estimada de solo ocho años a partir de 2025. Esto deja a la petrolera en clara desventaja frente a competidores como Exxon y TotalEnergies, cuyas reservas actuales respaldan más de 12 años de producción continua.
El déficit proyectado en la producción para 2035 podría alcanzar hasta 800 mil barriles diarios si Shell no logra nuevas adquisiciones o grandes descubrimientos. Los esfuerzos actuales en regiones como Brasil, el Golfo de México y África han ayudado a cubrir los vacíos de corto plazo, pero no bastan para asegurar el futuro. La salida de mercados clave como Guyana y el esquisto en Estados Unidos ha agravado la situación, y los analistas coinciden en que los proyectos incrementales ya no son suficientes.
Transocean anunció la adquisición de Valaris en una operación por acciones valorada en 5.800 millones de dólares, con lo que nace la flota de perforación offshore más avanzada y versátil del sector. La empresa combinada operará 73 plataformas, incluyendo 33 buques para aguas ultraprofundas, nueve semisumergibles y 31 plataformas autoelevables, esta fusión le da a Transocean un alcance global más amplio y presencia en las cuencas marinas más atractivas del mundo.
Los accionistas de Transocean tendrán el 53% de la compañía resultante y los de Valaris el 47%, ambas juntas directivas ya aprobaron el acuerdo y el cierre se espera para el segundo semestre de 2026. La empresa combinada tendrá un valor empresarial de 17 mil millones de dólares y una cartera de pedidos por 10 mil millones, lo que refuerza su visibilidad financiera. Además, se prevé que la unión genere más de 200 millones en ahorros y acelere la reducción de deuda en los próximos dos años.
Perenco Congo ha completado con éxito la instalación de la plataforma Kombi 2 en el campo Kombi-Likalala-Libondo II (KLL), revitalizando un yacimiento que llevaba más de dos décadas sin perforaciones. El proyecto, con una inversión superior a los 200 millones de dólares, incluye tecnología de nueva generación para el tratamiento de agua, captura de gas y generación de energía propia, lo que otorga mayor eficiencia y autonomía a las operaciones.
Diseñada para alojar una campaña de seis pozos a partir de 2026, Kombi 2 tiene como objetivo aumentar la producción y extender la vida útil del campo bajo estándares técnicos y ambientales actuales. La puesta en marcha está prevista para marzo de 2026, una vez concluidos los trabajos de conexión en curso.
El gobierno de Nueva Zelanda ha decidido avanzar con la construcción de una instalación de importación de gas natural licuado (GNL), con el objetivo de reforzar su seguridad energética y frenar el alza de precios de la electricidad, el proyecto se ubicará en Taranaki y podría entrar en operación entre 2027 y 2028. La medida llega tras años de declive en el suministro local de gas, lo que ha obligado al país a depender de carbón y diésel, sobre todo durante los años secos.
Según el ministro de Energía, Simon Watts, contar con un respaldo confiable como el GNL evitaría cortes, moderaría las tarifas eléctricas y ayudaría a preservar cerca de 2.000 empleos, se espera que su disponibilidad genere beneficios económicos de hasta 1.200 millones de dólares anuales hacia 2035. Además, reduciría la prima de riesgo en las facturas de energía y ahorraría a los hogares hasta 50 dólares al año. El gobierno ya ha preseleccionado propuestas y planea firmar contrato comercial a mediados de 2026.