Las refinerías de Repsol en España, incluyendo la planta de Cartagena, recibirán en febrero cerca de 2 millones de barriles de crudo venezolano. Este movimiento marca un nuevo capítulo en el comercio energético entre Caracas y Madrid, impulsado por recientes cambios en la política de sanciones de Estados Unidos.
Transporte y acuerdos energéticos en marcha
Según los cronogramas de carga vistos por agencias internacionales, los embarques se están realizando desde el puerto José, terminal operada por la estatal venezolana PDVSA, a bordo de buques tipo Suezmax. El primer envío zarpó a comienzos de mes y el segundo está próximo a finalizar su carga.
Estos despachos son el resultado de acuerdos comerciales entre la multinacional suiza Trafigura y Repsol. Trafigura, junto a Vitol, obtuvo recientemente una licencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que le permite comercializar hidrocarburos provenientes de Venezuela. Estas compañías han almacenado crudo en terminales del Caribe y lo distribuyen ahora a refinerías tanto en Europa como en Norteamérica.
Repsol ha mostrado interés en mantener un suministro constante de petróleo Merey, una mezcla pesada que se adapta a las capacidades de sus instalaciones. La compañía española, junto a la francesa Maurel & Prom, mantiene relaciones con PDVSA en el marco de empresas mixtas, cuyo régimen fue recientemente reformado por el gobierno venezolano para atraer inversiones extranjeras.
Reformas legales y regreso del crudo venezolano a Europa
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo encuentros en Caracas con representantes de ambas empresas energéticas tras la aprobación de la nueva ley orgánica de hidrocarburos. Esta reforma brinda seis meses para renegociar los términos de participación de socios internacionales en proyectos petroleros.
Este regreso del crudo venezolano al mercado europeo se produce tras un largo período de restricciones comerciales. España no importaba petróleo de Venezuela desde el primer trimestre del año anterior, cuando se revocaron las autorizaciones previas. Con las nuevas licencias, se abre un camino para que las refinerías europeas diversifiquen sus fuentes de abastecimiento en un contexto global de alta demanda y reorganización geopolítica del suministro energético.
Fuente: Reuters
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