Según un reciente sondeo de Reuters, el precio del petróleo se mantendrán este año cercanos a los 60 dólares por barril. El informe, que recopila las estimaciones de 31 economistas y analistas energéticos, prevé que el crudo Brent promediará 62,02 dólares en 2026, mientras que el WTI se situará en torno a 58,72 dólares.
Este comportamiento se explica principalmente por un superávit estructural en la oferta global, que continúa ejerciendo presión sobre los precios a pesar del contexto geopolítico inestable. El mercado parece haber descontado los efectos de las sanciones a Rusia, las amenazas cruzadas entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre en Medio Oriente.

Geopolítica ruidosa, impacto limitado
Aunque los titulares políticos dominan la narrativa, su efecto sobre el suministro real ha sido limitado. Analistas como Norbert Ruecker, de Julius Baer, coinciden en que los eventos en Irán o Venezuela no alteran el panorama estructural: la disponibilidad de crudo sigue superando la demanda.
Los datos indican que el excedente diario podría oscilar entre 0,75 y 3,5 millones de barriles. Este exceso compensa cualquier disrupción potencial derivada de conflictos o sanciones. De hecho, el Brent cotizaba a casi 70 dólares a finales de enero, un valor que refleja factores especulativos más que fundamentos del mercado físico.
Venezuela y la OPEP+ bajo la lupa
Por el lado de la oferta, se anticipa que Venezuela no logrará incrementar significativamente su producción en el corto plazo. Las restricciones logísticas, la falta de inversión y las sanciones impuestas por Estados Unidos seguirán limitando su capacidad exportadora.
En cuanto a la OPEP+, la coalición aún no ha definido ajustes más allá del primer trimestre de 2026. Si bien el grupo pausó los incrementos de producción durante el primer trimestre, se espera que sus decisiones futuras respondan a la evolución de la demanda, especialmente en Asia.
Incertidumbre comercial y demanda china
Además de los factores de oferta, las perspectivas de consumo siguen condicionadas por el ritmo económico de China y las decisiones de política comercial de Estados Unidos. Una expansión sostenida de la demanda podría impulsar los precios, pero el consenso actual apunta a un mercado equilibrado con tendencia moderada.
El mercado petrolero de 2026 se perfila como un escenario de precios controlados. El balance entre un suministro abundante y una demanda aún frágil parece inclinar la balanza hacia valores estables, con fluctuaciones contenidas. Salvo choques externos inesperados, el barril continuará orbitando alrededor de los 60 dólares.
Fuente y foto interna: Reuters
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