La enorme riqueza mineral de Groenlandia permanece inactiva. A pesar de ocupar el octavo lugar mundial en reservas de tierras raras, el territorio ártico sigue sin contar con una sola mina activa dedicada a la minería de tierras raras. Las causas son muchas y complejas: clima extremo, falta de infraestructura y un entorno regulatorio cambiante que frena las inversiones.
Minería de tierras raras atrapada entre la nieve y la ley
Iniciativas como Kvanefjeld, que proyectaba una producción anual de 30 mil toneladas de óxidos de tierras raras (REO), se mantienen congeladas desde 2022. El motivo: el contenido de uranio del yacimiento supera el límite legal de 100 ppm, establecido tras la llegada al poder del partido Inuit Ataqatigiit. El Parlamento groenlandés prohibió la exploración de uranio, cerrando el paso a uno de los proyectos más avanzados de la región.
Otro caso es el de Tanbreez, impulsado por Critical Metals, que planea una planta piloto para 2026 con respaldo financiero del Banco de Exportación e Importación de EE. UU. Aunque su concentrado contiene un bajo porcentaje de REE (0,4% a 0,6%), su alto contenido en tierras raras pesadas lo vuelve estratégico para fabricantes estadounidenses como Ucore Rare Metals.
Mientras tanto, otros proyectos como Motzfeldt, Sarfartoq o Gronnedal apenas han superado la etapa exploratoria. Muchos de ellos están activos desde hace más de una década, pero siguen sin condiciones para avanzar hacia la producción.
Una geografía que desafía la logística
La falta de puertos operativos durante todo el año, la escasa infraestructura eléctrica y la dependencia del transporte aéreo hacen que cualquier operación minera enfrente costos operativos desproporcionados. Las duras condiciones del ártico, con frías temperaturas, tormentas de nieve y poca luz natural, agravan aún más el panorama.
Groenlandia carece además de un sector minero consolidado, lo que obliga a importar mano de obra especializada. Estos factores elevan los requerimientos de inversión y alargan los plazos de ejecución.
Tensiones políticas y oportunidades estancadas
El marco legal también contribuye al estancamiento. Aunque en 2025 los Demócratas lograron mayor representación parlamentaria, el Ministerio de Industria y Minería sigue controlado por Inuit Ataqatigiit, que mantiene una postura ambientalista estricta. La estrategia minera 2025-2029 prioriza la sostenibilidad sobre el desarrollo acelerado.
Pese a acuerdos firmados con la UE y EE. UU. para promover el abastecimiento de materias primas críticas, la falta de definiciones claras ha empujado a algunas empresas a considerar alianzas con inversores chinos. Shenghe Resources ya posee el 6,5% de Energy Transition Metals.
Competencia global por el capital
Analistas como David Riley, de Wood Mackenzie, destacan que Groenlandia compite con países como Canadá, Australia o Estados Unidos, que ofrecen mejores condiciones logísticas y seguridad jurídica. La falta de infraestructura y los altos costos iniciales seguirán siendo los principales obstáculos.
Incluso si el escenario político se flexibilizara, el entorno natural y las barreras logísticas limitarán seriamente las posibilidades de convertir a Groenlandia en un actor clave del suministro global de tierras raras.
Fuente: Wood Mackenzie
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