Iberia como eje de la reindustrialización europea
En el marco de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, la Iniciativa para la Transición Energética e Industrial de la Península Ibérica (IETI) presentó su visión actualizada sobre el papel estratégico de España y Portugal en la competitividad de Europa. La iniciativa, liderada por McKinsey & Company y respaldada por compañías como ACS, EDP, Galp, Iberdrola, Moeve, Naturgy, Repsol y Técnicas Reunidas, subraya que la transición energética puede convertirse en el gran motor de reindustrialización del sur de Europa.
Durante una sesión multilateral participaron figuras institucionales europeas junto a los CEOs de las empresas miembro, en un diálogo centrado en cómo transformar la ventaja energética ibérica en crecimiento industrial sostenible. El Índice IETI actualizado muestra avances en inversión energética y despliegue renovable, pero advierte que la velocidad de ejecución será determinante para cerrar brechas estructurales frente a otras economías.
EDP & Transición energética como palanca de competitividad y autonomía estratégica
Los participantes coincidieron en que Europa enfrenta debilidades industriales en sectores estratégicos, menor productividad laboral y fragmentación regulatoria, en un entorno geopolítico cada vez más exigente. En este contexto, la transición energética no solo es un objetivo climático, sino una herramienta para reconstruir capacidad industrial y fortalecer la autonomía estratégica.
Iberia presenta condiciones favorables: abundancia de recursos renovables, costes energéticos competitivos y creciente electrificación. Portugal ya alcanza un 35 % de renovables en su mix energético, mientras que en España los precios energéticos se sitúan un 27 % por debajo de la media de la UE. Además, la adopción de movilidad eléctrica en Portugal representa el 40 % de las ventas de vehículos, señalando un ecosistema en evolución.
Cinco iniciativas para pasar de la ambición a la ejecución
El Índice IETI, que evalúa 21 indicadores de transición energética e industrialización, muestra señales positivas en inversión energética post-FID, desarrollo de gases verdes y almacenamiento a pequeña escala. Sin embargo, persisten brechas estructurales en I+D, productividad laboral, calidad regulatoria y peso industrial en el PIB, con niveles de inversión en I+D de apenas 1,5–1,7 % del PIB.
Ante esta situación, el IETI planteó en Davos cinco líneas de acción prioritarias. Entre ellas destacan la creación de ecosistemas industriales en áreas estratégicas como baterías, combustibles renovables, defensa e IA; marcos regulatorios más simples y predecibles; y la aceleración de infraestructuras críticas, especialmente redes eléctricas, donde numerosas solicitudes de conexión industrial siguen enfrentando restricciones.
También se subrayó la necesidad de reforzar la innovación mediante incentivos fiscales, centros de excelencia y mecanismos de cofinanciación, así como de impulsar el talento a través de capacitación masiva, herramientas digitales basadas en IA y políticas para atraer profesionales cualificados. El mensaje central fue claro: la oportunidad existe, pero el margen se reduce, y la competitividad europea dependerá de la rapidez con la que Iberia logre convertir su ventaja energética en capacidad industrial real.
Fuente y Foto: https://edp.com/en