La primera planta de amoníaco verde con operación dinámica entra en funcionamiento en Dinamarca

Las operaciones dinámicas como las implementadas en Ramme podrían transformar sectores industriales intensivos en carbono y ofrecer soluciones de abastecimiento energético sostenibles y locales.
La planta de amoníaco verde y su producción sin almacenamiento de hidrógeno

Una alianza entre Skovgaard Energy, Topsoe y Vestas ha hecho historia en el noroeste de Jutlandia con el inicio de operaciones de la primera planta de amoníaco verde del mundo, con capacidades técnicas para operar de forma dinámica, es decir, ajustándose en tiempo real a la variabilidad de las fuentes renovables.

La planta de amoníaco verde y su producción sin almacenamiento de hidrógeno

La instalación se encuentra ubicada en Ramme, Dinamarca, y utiliza energía eólica y solar para alimentar directamente los electrolizadores y sintetizar amoníaco, sin necesidad de sistemas de almacenamiento de hidrógeno. Dicha configuración reduce los costos operativos y demuestra una integración eficiente entre renovables y procesos químicos industriales.

Con una capacidad de producción anual estimada en 5.000 toneladas, se espera que esta planta evite la emisión de unas 9.600 toneladas de CO₂ cada año. El modelo demuestra la viabilidad de esquemas Power-to-X dinámicos que optimizan recursos energéticos intermitentes sin recurrir a soluciones de respaldo costosas.

La empresa Topsoe ha aplicado su experiencia en soluciones de descarbonización industrial. Por su parte, Vestas aporta la infraestructura eólica, mientras que Skovgaard Energy, con tres décadas en el sector, dirige el desarrollo local del proyecto.

La iniciativa ha sido financiada por el Programa Danés de Desarrollo y Demostración de Tecnología Energética (EUDP), con un apoyo equivalente a 11 millones de euros.

El amoníaco verde se posiciona como un recurso en la transición energética, con aplicaciones que van desde combustible para el transporte marítimo hasta fertilizantes para la agricultura, además de servir como portador de hidrógeno. La planta demuestra que es posible integrar la producción de este compuesto en territorios donde la variabilidad climática es un desafío.

Fuente y foto: Topsoe