La industria minera de Australia entra en una fase de consolidación y expansión sostenida, marcada por una cartera robusta de proyectos y un marco regulatorio que brinda estabilidad al sector extractivo. Se prevé que este dinamismo impulse significativamente la producción de varios minerales clave en los próximos cinco años.
Impulso de la minería australiana en hierro y el oro
En el corazón del crecimiento se encuentra el mineral de hierro, cuya producción se proyecta pase de 967,2 millones de toneladas en 2025 a 1.110 millones en 2030. Esta tendencia estará sostenida principalmente por minas de reemplazo y expansiones operativas en Australia Occidental.
En paralelo, el oro experimentará un repunte significativo: se espera un salto desde los 10,2 millones de onzas a 13,2 millones en el mismo periodo, apalancado por proyectos como Hemi y mejoras en operaciones establecidas.
Minerales para energías del futuro
El litio, esencial para la transición energética, mantendrá un crecimiento sostenido a pesar de un contexto de sobreoferta. La producción subirá de 114 a 147 kilotoneladas hacia 2030, con aportes clave de yacimientos como Kathleen Valley y Mt. Holland. En la misma línea, el uranio crecerá hasta 6,6 kilotoneladas, apuntalado por la reactivación de Honeymoon y nuevos desarrollos como Beverley y Westmoreland.
La bauxita, a pesar de enfrentar limitaciones en nuevos descubrimientos, mantendrá una línea de producción estable gracias a las operaciones de Cape York y las ampliaciones en Bauxite Hills. Por su parte, el carbón aumentará levemente su volumen, pasando de 465,3 a 482,8 millones de toneladas en el período proyectado, equilibrando el cierre de minas con nuevas aprobaciones regulatorias.
Descensos en minerales maduros
En contraste, la producción de plomo y zinc registrará caídas notables. El plomo pasará de 466,8 a 442,6 kilotoneladas y el zinc de 1,13 millones a cerca de 1,0 millones de toneladas, afectados por cierres de minas maduras como Rosebery y Cannington. El manganeso también experimentará una contracción significativa ante el agotamiento de yacimientos en Groote Eylandt.
Con 96 proyectos estimados y más de 22.000 empleos proyectados, la minería australiana se perfila como un componente central de la economía nacional hacia 2030. La planificación a largo plazo, unida a una base geológica privilegiada y condiciones regulatorias previsibles, consolidan al país como uno de los principales hubs mineros del mundo.
Fuente: Mining Technology
Foto: Asociación Australiana de Empleadores de Recursos y Energía