Parques eólicos marinos están alterando clima y ecosistemas más de lo previsto

El calentamiento de la superficie del mar y los cambios en la atmósfera son más intensos cerca de las turbinas eólicas marinas
Parques eólicos marinos en alta mar

Un estudio reciente publicado en Science Advances advierte sobre los efectos climáticos y ecológicos más profundos de los parques eólicos marinos, que van mucho más allá de la generación de energía limpia. Liderado por el oceanógrafo Hyodae Seo, el informe revela que estas infraestructuras generan un calentamiento persistente tanto en la superficie del mar como en la atmósfera, afectando directamente el clima regional y la biodiversidad marina.

El viento no fluye igual cerca de las turbinas

La investigación se basó en series de datos oceanográficos y atmosféricos obtenidos en áreas con alta densidad de turbinas. Los resultados indican que las turbinas generan vórtices turbulentos que alteran la mezcla natural de las capas de aire, lo que interfiere con el proceso de enfriamiento oceánico.

Como consecuencia, se registra un aumento térmico que puede extenderse hasta 200 metros de altura y más de 100 kilómetros desde el punto de origen. Este fenómeno no solo modifica la temperatura, sino que cambia el comportamiento de las corrientes marinas, las olas y los flujos de calor entre océano y atmósfera.

Las simulaciones de la Universidad de Cornell respaldan estos resultados y muestran cómo los efectos pueden desplazarse a zonas alejadas del parque eólico original. Sin embargo, el calentamiento inducido no es el único problema

Efectos visibles en la vida marina y costera

Los ciclos de retroalimentación térmica provocan alteraciones en la distribución del plancton, fundamental en la cadena alimentaria marina. Además, se han documentado aumentos en la mortalidad de aves y murciélagos, así como perturbaciones en los hábitats de organismos bentónicos debido a la modificación de sedimentos.

Los cambios afectan la salud de los ecosistemas ya sobrecargados por el estrés climático. La fragmentación de hábitats y la pérdida de especies sensibles son consecuencias que comienzan a documentarse en zonas cercanas a estas instalaciones.

Liberación de microplásticos

Otro de los hallazgos preocupantes del estudio es la liberación constante de microplásticos, debido a la fricción constante a la cual estan sometidas las palas de las turbinas. Estas son ingeridas por mejillones, ostras y otros filtradores marinos, afectando su metabolismo y acumulándose en la cadena alimentaria.

A medida que el agua se calienta, la degradación de estos plásticos se acelera, extendiendo la contaminación a nuevas áreas. El resultado es un ciclo que agrava aún más los impactos ecológicos del sistema.

El infrasonido, un riesgo silencioso

Las turbinas también generan infrasonidos de baja frecuencia que, aunque imperceptibles para el oído humano, alteran la presión atmosférica y afectan la orientación de animales marinos. Algunos residentes costeros han reportado trastornos del sueño y sensación de inquietud persistente, síntomas que coinciden con la exposición a estos sonidos.

Además, el aumento térmico del aire altera la forma en que el sonido se propaga, amplificando algunos efectos acústicos en ciertas condiciones meteorológicas.

Un llamado a reevaluar los impactos de la energía limpia

Aunque los parques eólicos marinos son importantes en la transición hacia fuentes renovables, los hallazgos del estudio de Seo y su equipo invitan a un análisis más integral. No basta con medir la eficiencia energética:, también es necesario evaluar las consecuencias climáticas, ecológicas y sociales de estas tecnologías.

Los investigadores concluyen que estos efectos no pueden seguir tratándose como externos o marginales. Su escala, persistencia y complejidad los sitúan en el centro del debate sobre sostenibilidad energética.

Fuente: Science Advances

Foto: Blackout News