El activo conectado: Aprovechando el IoT y la robótica para potenciar la gestión de integridad centrada en el factor humano

Un enfoque que une IoT, robótica y análisis en la nube para supervisar activos críticos, reduciendo riesgos y fortaleciendo la toma de decisiones humanas.
Centro de control supervisando un activo conectado mediante drones y vehículos robóticos, con enlace de datos en tiempo real desde una plataforma offshore.

El tema de la XXI Conferencia SLOM, “El factor humano como eje central en la gestión de terminales marítimos”, resulta oportuno en una era en la que la inspección industrial está siendo transformada. Hoy en día, los terminales y las estructuras offshore ya no son sistemas aislados: se están convirtiendo en activos conectados. Equipados con sensores IoT, herramientas robóticas de inspección y analítica en tiempo real, estos activos generan volúmenes sin precedentes de datos procesables. Pero esta transformación digital no reemplaza al factor humano; lo potencia. Los programas de integridad más efectivos son aquellos que combinan tecnología avanzada con personal altamente capacitado, logrando operaciones más seguras, eficientes y confiables.

Del portapapeles al centro de control: el auge del activo conectado

Durante décadas, los flujos de trabajo de inspección dependieron de mediciones manuales, visitas periódicas en sitio y registros en papel. Los técnicos escalaban tanques, movilizaban equipos de acceso por cuerdas para inspecciones offshore o enviaban costosos equipos embarcados para revisar monoboyas o FPSO.

Si bien estos métodos sentaron las bases de la integridad de activos moderna, eran reactivos, dependían de la presencia humana en entornos peligrosos y, a menudo, ofrecían solo una fotografía parcial del estado real del activo.

La llegada del NDE 4.0 cambió la ecuación. Gracias a la integración de sensores IoT permanentes o semipermanentes, plataformas robóticas autónomas y analítica conectada a la nube, los operadores ahora pueden monitorear continuamente la salud de los activos.

Por ejemplo:

  • Los sensores de corrosión transmiten lecturas de espesores cada hora.
  • Los sistemas de escaneo láser detectan asentamientos en techos de tanques casi en tiempo real.
  • Los vehículos automatizados mapean tuberías terminales para identificar fallas en recubrimientos sin exponer a los trabajadores a espacios confinados.

Este cambio, de “portapapeles a centro de control”, no elimina a las personas del proceso; redefine su rol.

Autonomía con responsabilidad

Los sistemas autónomos han demostrado su valor en entornos de difícil acceso, peligrosos o costosos.

  • Robots trepadores realizan ultrasonido de alta resolución en paredes de tanques sin necesidad de andamios.
  • ROVs submarinos —conectados o autónomos— inspeccionan cadenas de amarre, risers y sistemas submarinos en condiciones inseguras para buzos.
  • Drones con sensores escanean cientos de metros de tuberías o tanques en cuestión de minutos.

Pero estas herramientas no sustituyen a los inspectores calificados. Las máquinas son excelentes en repetibilidad, cobertura y recolección de datos, pero carecen de juicio contextual.

Un ejemplo:

Un robot trepador detecta una anomalía con su palpador de ultrasonido. Puede tratarse de una rugosidad de fabricación sin importancia o de un punto crítico de corrosión que compromete la contención. Solo un inspector experimentado, respaldado por datos de diseño, historial operacional y conocimiento multidisciplinario, puede determinarlo.

En un entorno de activo conectado, la responsabilidad sigue siendo centrada en las personas. El rol del inspector evoluciona: pasa de realizar mediciones manuales a encargarse de la supervisión, validación de datos y planificación estratégica, decidiendo qué anomalías requieren intervención inmediata y cuáles pueden monitorearse con el tiempo.

La ventaja del gemelo digital

Los gemelos digitales llevan el concepto de activos conectados aún más lejos al crear réplicas virtuales vivas de instalaciones o estructuras. Estos modelos se actualizan continuamente con nuevos datos de inspección, operación y entorno.

Por ejemplo, un gemelo digital de un brazo de carga en un terminal marítimo puede combinar:

  • Lecturas de extensometría.
  • Análisis de vibración.
  • Registros históricos de inspección.

Para predecir la vida útil a fatiga con notable precisión.

El beneficio clave no es solo la visualización, sino la capacidad predictiva. Con un gemelo digital, los equipos de mantenimiento pueden:

  • Simular escenarios “what-if”, evaluando cómo distintos patrones de carga afectan la distribución de esfuerzos.
  • Programar intervenciones en el momento exacto para evitar costosos tiempos de inactividad.

En terminales offshore y monoboyas, esto permite planificar mantenimientos según ventanas climáticas estacionales, reduciendo riesgos operativos.

Monitoreo remoto habilitado por IoT

La columna vertebral de cualquier estrategia de activo conectado es la adquisición confiable de datos en tiempo real. Los sistemas de monitoreo habilitados por IoT permiten supervisar el rendimiento del activo 24/7, eliminando la necesidad de presencia humana constante en sitio.

Ejemplos:

  • En patios de tanques, los sensores inalámbricos de nivel y temperatura aseguran la integridad del producto y detectan anomalías como estratificación o fugas.
  • En terminales offshore, los sensores de tensión y carga pueden alertar antes de que ocurra una sobrecarga, mientras que los sensores de vibración detectan desgaste o desalineación mucho antes de que sean perceptibles para el oído humano.

Al agregar estos datos en paneles seguros, accesibles desde cualquier ubicación, los operadores gestionan más activos con menos visitas en campo, mejorando la seguridad al reducir horas de exposición.

En el futuro, este enfoque transformará instalaciones completas:

Imagina una plataforma petrolera offshore operando sin tripulación permanente, monitoreada en tiempo real desde un centro de control en tierra. Cuando se detecten anomalías, se enviará un equipo especializado para inspecciones puntuales, en lugar de mantener grandes dotaciones rotativas todo el año.

Los beneficios potenciales incluyen:

  • Reducción drástica de costos operativos.
  • Mayor seguridad para los trabajadores.
  • Menor huella ambiental.

Esto podría convertirse en la nueva norma para operaciones remotas de alto riesgo.

Interpretación de datos centrada en las personas

Los activos conectados generan volúmenes masivos de datos, pero los números sin contexto carecen de significado.

El avance hacia el NDE 4.0 desplaza a los inspectores del rol de recolectores de datos al de analistas y tomadores de decisiones.

Esto exige nuevas competencias:

  • Comprender el comportamiento de los activos.
  • Correlacionar anomalías entre múltiples fuentes de datos.
  • Identificar causas raíz.

Por ejemplo, una disminución en el espesor de pared detectada por UT puede correlacionarse con fallos en el recubrimiento y condiciones climáticas locales. Un inspector experimentado integra estas variables para recomendar mitigaciones específicas —algo que los algoritmos aún no pueden replicar.

La formación y el desarrollo del talento son esenciales. Los operadores deben invertir en la capacitación de inspectores, no solo en tecnología nueva.

Un activo conectado solo es tan valioso como las personas que interpretan y actúan sobre sus datos.

Conclusión: el camino hacia adelante

El paradigma del activo conectado no busca reemplazar a las personas con máquinas; busca equiparlas con mejores herramientas para proteger infraestructuras críticas.

Al combinar monitoreo habilitado por IoT, robótica autónoma y gemelos digitales con supervisión humana experta, los operadores pasan de un modelo reactivo a uno predictivo, mejorando la seguridad y extendiendo la vida útil de los activos.

A medida que tanques, terminales y plataformas offshore se vuelven más conectados, el factor humano permanece como eje central de la gestión de integridad.

La tecnología expande nuestro alcance, mejora nuestra visión y acelera nuestra capacidad de respuesta, pero es el juicio humano el que asegura que estas capacidades se apliquen con sabiduría y efectividad.

El futuro pertenece a quienes integren tecnología de vanguardia con una profunda experiencia humana.


Este artículo fue desarrollado por el especialista Joshua De Monbrun y publicado como parte de la sexta edición de la revista Inspenet Brief Septiembre 2025, dedicada a contenidos técnicos del sector energético e industrial.